Hay, debe haber, en algún lado, alguna página, una división específica para los libros para llorar. Los que te hacer sentir insensible, porque no lloraste, aunque sabés que deberías estar haciéndolo, o los que sí te hacen llorar, y te hacer sentir patética.

Encabezados por Bajo la Misma Estrella y John Green en general, son horriblemente hermosos, y hacen que, después de muchos años de entrenamiento en ocultamiento, tu lado humano salga a la luz.

Esos libros, como La Lección de August (cuya película ya está en cines bajo el nombre de “Wonder”), reciben, dentro de poco en español, al libro A 677 km de casa, de Mark Lowery, que cuenta la historia de un preadolescente de 13 años, Martin, quien un sábado se escabulle de su casa con su hermano pequeño, Charlie, que “no es como los niños normales. Él es uno en un millón. Él nació demasiado temprano, y no debería haber sobrevivido”.

Juntos se dirigen a un pueblo en el que pasaron unas hermosas vacaciones familiares, para ver al delfín que regularmente visita el puerto y del que han escuchado muy poco. Viajando en tren, colectivo y taxi, con una mochila con galletitas especiales y la libreta donde escribe sus poemas, Martín trata de equilibrar ser un buen hermano, hacerse pasar por mayor de edad y no llamar mucho la atención.

El autor, Mark Lowery, es relativamente difícil de encontrar en internet, ya que, si buscás su nombre, todos los links que aparecen son de Mark Lowry, quien pareciera ser una persona completamente diferente, a pesar de que nueve de las diez letras de los nombres coinciden. Cuando por fin pude alejarme de las noticias sobre Lowry -quien, según su propia página, es cantautor, humorista y escritor, quién lo hubiera dicho-, llegué a la de Lowery, colorida e infantil, con la siguiente información del autor: escritor de varios libros infantiles, como Socks Are Not Enough, (Las medias No Son Suficientes, un libro que “abarca dos de los problemas más grandes de la sociedad: la desnudez y la adicción a la crema de natilla”), Pants Arre Everything (Los Pantalones Son Todo) y The Jam Doughnut That Ruined My Life, (La Dona de Mermelada que Arruinó mi Vida).

Es profesor, trabaja medio tiempo en una escuela cerca de Cambridge, y es un “hombre niño”, que “no ha encontrado hasta ahora una torta que no le guste”.

Padre de tres hijos, con una “esposa humana de la vida real que definitivamente existe”, Lowery decidió ponerle un alto a sus libros infantiles sobre donas, medias y pantalones y escribir una historia que irá derecho a la división de libros para llorar que, estoy segura, existe en algún lado, en alguna página, donde Charlie y Martín se encontrarán con Augustus Waters, Hazel, Alaska y August.

 

 

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