Tras su publicación en Chile, la micronovela La historia del ruido del escritor y periodista marplatense se editará pronto en Argentina. Revista Leemos conversó con el autor sobre esta nueva obra, anticipando lo que será su participación en el ciclo De amor, de locura y de muerte.

Agustín Marangoni es uno de los autores y autoras invitados a participar del ciclo de charlas De amor, de locura y de muerte, que organiza Revista Leemos junto a Aula Abierta y la Fundación OSDE en la ciudad de Mar del Plata y que se realiza los últimos vienes.

Este destacado escritor y periodista de nuestra ciudad acaba publicar en Chile su micronovela La historia del ruido (Sherezade) que pronto se editará en Argentina y llegará a las librerías marplatenses. Su primer libro de microficción es Nadie escuchó el último secreto, que salió el año pasado con La Bola Editora. En 2012 había publicado su ópera prima, a novela Gutiérrez.

Poniendo énfasis en su precisión para narrar grandes historias en pocas palabras, volvimos a conversar con Agustín Marangoni, a pocos días de su participación en nuestro ciclo, donde integrará la mesa que completan Fernanda García Lao y Marcelo Figueras y compartirá con el público sus impresiones respecto de los métodos, perspectivas y abordajes posibles sobre el amor, la locura, la muerte, a través de los diferentes géneros y estilos literarios.

-Hace un tiempo me dijiste que tenías el plan de escribir un libro de microficción enteramente sobre asesinatos y te diste cuenta de que, en realidad, no hay tantas formas de matar. ¿Por qué creés que el policial o lo negro, como género, está tan extendido y abordado en la literatura?

-Porque es maravilloso. El policial negro es un juego lógico que sigue las reglas de la calle. Es el género donde la matemática y la política ocupan un rol central. No importa tanto cómo se le da muerte a una persona. Supongamos que le pegan un tiro en la frente. Bien. El tipo murió. El proceso previo y posterior a ese asesinato es la semilla literaria, ahí es donde deben conectarse todos los elementos con elegancia y creatividad. Hay pocas formas de matar, pero hay infinitas de empujar a que los personajes se enfrenten con la muerte. Tanto en la piel de los asesinos como en la de los que se encargan, como pueden, de señalar a los responsables.

-Anticipándonos un poco a lo que será la llegada de La historia del ruido a Mar del Plata, me parece que en este caso diste un paso más en cuanto al trabajo sobre la implicatura, propio de las formas breves. Acá cada capítulo es una historia en sí misma y, a la vez, son una sola historia. ¿Lo concebiste así desde un principio?

– Sí. Me interesó pensar que el hilo conductor de una historia podía ser la casualidad. La pobre casualidad está bastante golpeada en estos días. Hay formas y formas de interpretar la casualidad. Puede ser azar, pero también puede ser una multiplicidad de factores que se relacionan de modo misterioso para conformar la realidad. Eso, llevado a un extremo puede, mostrar el trayecto de una historia turbulenta y de expansión galáctica. No sé.

-¿Cómo fue que salió primero en Chile?

-Cuando presenté mi libro anterior, Nadie escuchó el último secreto, en Buenos Aires había representantes de distintas editoriales escuchando. Una de ellas fue la editorial chilena Sherezade. Querían editarme allá, pero querían un libro nuevo, también de microrrelato. Así fue que me senté a escribir esta historia.

-¿Qué expectativa te genera la publicación en Argentina?

-Ninguna en especial. Es un libro nuevo y eso ya está bien. No por haberlo editado afuera tiene un plus. Me pone contento que se pueda conseguir acá, para ver qué pasa.

-Cuando publicaste Nadie escuchó… me dijiste que no sabías cómo era el lector de microficción, que no habías tenido en cuenta al lector para escribirlo. ¿Fue igual en este caso?

-No puedo pensar en qué lectores encontrarán mis libros. Cada vez que hago una pausa para intentar pensarlo, mi cerebro me defiende y me distrae.

-La historia del ruido es un libro que, por el abordaje temático, no entra dentro de ningún género específico, o entra en demasiados… ¿dónde lo ubicarías? ¿cómo vivís la cuestión del género al momento de escribir?

-Cuando escribí La historia del ruido tuve la intención de trabajar microrrelatos que tomen elementos de todos los géneros posibles. Por eso hay ciencia ficción, hay policial, hay comedia, hay drama político, hay aventura, hay romance. Esas figuras fueron apareciendo. Las trabajé sin exigir el texto y sin pretensiones. Son sugerencias, simplemente. Cuando escribo no pienso en ningún género. No sabría cómo hacerlo. De todos modos, se me hace que la búsqueda de elementos de género es un ejercicio propio de la crítica y de los lectores especializados. Lo principal para mí –cuando escribo y cuando leo– es encontrar una buena historia.

Sobre buenas historias y formas de contarlas charlará Marangoni junto a García Lao y Figueras en la mesa-debate que tendrá lugar el viernes 30 a las 18.30 en el Salón OSDE de Colón 2911, con entrada libre y gratuita y que estará coordinada por Pablo Kernser. La invitación está hecha.

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