La autora estará este jueves en la 15° Feria del Libro Mar del Plata Puerto de Lectura, donde presentará su nueva novela, Alma Gitana.

Andrea Milano acaba de publicar un nuevo libro, una historia de amor titulada Alma Gitana, que editó Plaza y Janés. En esta novela retoma dos de los personajes que ya habían aparecido en un libro anterior, Embrujo Gitano, que también presentó en Mar del Plata y que fue un éxito de público, al punto tal que las y los lectores le pedían a la autora que profundizara la relación entre el Payo y Almudena.

Fue una experiencia sumamente grata reencontrarme con ellos”, cuenta esta escritora olavarriense sobre sus protagonistas. Y es que, entre la primera novela que los tenía en su elenco y Alma Gitana, Milano había escrito y publicado otra, En brazos de mi enemigo,  ambientada en la década de 1870, hacia el final de la presidencia de Sarmiento.

¿Por qué decidiste retomar estos dos personajes?

-En Embrujo Gitano, El Payo y Almudena fueron ganando terreno muy rápidamente y pedían a gritos su propia historia. Entre la cronología de una novela y la otra no solo transcurrieron tres años, también corrió mucha agua debajo del puente y hubo momentos en los cuales no me decidía por cuál camino iban a seguir los protagonistas. Al final -estoy absolutamente convencida- fueron ellos los que tomaron la rienda de la historia y me la fueron dictando al oído. Alma Gitana es un sueño hecho realidad. El mío y el de muchas lectoras que querían saber más del Payo y Almudena.

-Vos publicaste muchas otras novelas con diferentes seudónimos y que se inscriben en otros géneros, pero ya hace algunos años que te enfocás en el subgénero que podíamos llamar “histórico-romántico”. ¿Qué es lo que más te gusta trabajar de este segmento? ¿Te llevás bien con todas sus características? ¿Te cuesta trabajo adecuarte a los moldes de los diferentes géneros?

-Hasta hace unos años, podía trasladarme de un género al otro sin problemas. Me sentía cómoda intercalando entre el género policial y el romance histórico. Lo que más me fascina a la hora de sentarme a escribir una novela histórica es la etapa de documentación. Leo mucho: antes, durante y después del proceso de redacción. Suelo decantarme por las fuentes más confiables y recurro a los libros o a personas capacitadas para darme una mano. Por ejemplo, para Alma Gitana, me puse en contacto con alguien de Laguna Larga, en la provincia de Córdoba, para obtener información sobre un accidente ferroviario que ocurrió en esa localidad y que me sirvió para incluir en la trama. También consulté con uno de los herederos directos de Felicitas Guerrero porque había un dato que no cuadraba con las notas que yo tenía y lo solucioné gracias a su ayuda.

En las redes sociales publicaste hace unos días que ibas a abandonar al personaje de Greta en la saga que publicaste bajo el seudónimo de Lena Svensson. ¿Por qué decidiste dejarla de lado, por ahora? ¿Te sorprendió la reacción tan amorosa de la gente que te respondió en esas publicaciones?

Foto: Alejandra López

-Precisamente, tomé la decisión de abandonar el policial y despedirme de Lena Svensson porque ya no me sentía a gusto. Fueron tres años seguidos de escribir novela histórica y me costaba mucho cambiar no solo de género sino también de siglo y de lugar. Sentía que ya no lo disfrutaba como antes y junto con mi editora decidimos cerrar la saga protagonizada por Greta Lindberg en el quinto caso. Creo que si lo que uno escribe no sale del alma, no sirve. Sería algo forzado y no sería justo ni para mí ni para los lectores de la saga. Cuando lo conté, confieso que tuve miedo, pero recibí tantos mensajes de apoyo de parte de los lectores y de los colegas escritores que, estoy segura, tomé la decisión correcta. Quizá algún día Greta vuelva… nunca se sabe.

Acabás de publicar Alma Gitana, situado a fines de la década de 1860, con una presencia del personaje de Felicitas Guerrero, que tanta tela para cortar dio a la historia de la sociedad argentina de esa época ¿Qué te gustó de este momento histórico?

-Siempre me conmovió la trágica historia de Felicitas Guerrero. En Embrujo Gitano, su hermano Carlitos era un personaje secundario y a ella la nombré en un par de ocasiones. Cuando estaba planificando Alma Gitana y vi que la época coincidía con algunos sucesos de su historia, decidí incluirla como un personaje más. En mi novela, al lado de su amiga Almudena, Felicitas sufrirá la pérdida de sus dos hijos, la muerte de su esposo y el acoso de Enrique Ocampo. Otro hecho que relato y que decidí hacerlo a través de la mirada de uno de los personajes secundarios, es el asesinato de Urquiza. No hay ningún suceso histórico que me haya “disgustado” recrear. Cada uno tiene su impronta y de alguna manera u otra, se va entrelazando con la ficción. Y eso es justamente lo que más me gusta a la hora de escribir novela histórica: que los personajes que existieron de verdad interactúen con aquellos que surgieron de mi imaginación.

@trianakossmann

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