(Des)obediencia. La palabra se filtró en la presentación que Fabián Iriarte realizó del libro Callao 1824 –editorial Leviatán-, de Cecilia Romana, durante la última jornada de la 14º Feria del Libro “Mar del Plata Puerto de Lectura”.

Portada del libro de Romana, publicado por Leviatán

Lo que en principio pareció un lapsus lingüístico pronto se reveló como un gran símbolo. Y es que en su nuevo libro, Romana realiza un acto de rebeldía y elige personajes a los que ser convertidos en nombres de calles no evitó -hasta ahora- un destino de olvido y cuyas vidas parecieron, en su momento, descartables, para explicar un momento de nuestra historia tan trágico como poético: “El sorteo de Matucana”.

La rebeldía de Romana se refleja no solo en la elección de esos personajes, que en aquel lejano y hostil 1824 decidieron desobedecer para mantenerse fieles a sus convicciones y a una idea de Patria absolutamente incipiente, sino por el método utilizado para contar esa historia de (des)obediencia: ella, mujer y poeta, opta ponerse en la piel -y la cabeza y el alma- de esos jóvenes patriotas y contar sus cortas pero intensas vidas en verso.

Todo el proceso que dio lugar a Callao 1824 fue relatado por Romana este domingo en la Feria del Libro de Mar del Plata, durante una breve charla en la que estuvo acompañada por quien escribe estas líneas -en representación de Revista Leemos- y por el también poeta Fabián Iriarte.

En ese marco, Romana narró que se topó con la historia de los coroneles Juan Ramón Estomba y Juan Pedro Luna (los fugados) y los capitanes Domingo Alejo Millán y Manuel Silvestre Prudán (los castigados por esa fuga) leyendo el libro Episodios nacionales, de Juan Manuel Espora.

El hecho de que dos personas jóvenes se hubieran escapado y que otras dos personas, también muy jóvenes, tuvieran que pagar con sus vidas por esa huída, me pareció tristísimo y al mismo tiempo muy poético”, relató la autora, quien reivindicó el planteo ideológico, tanto de los escapados como de los sancionados: “Ellos no solamente obedecían a sus instintos sino obedecían a su sentido de la liberación y de la independencia. Por eso mueren diciendo viva la libertad y viva Buenos Aires, en un momento en que la Argentina no era ni siquiera un proyecto”.

Tras reconocerse como una persona “fascinada por las figuras marginadas por la historia”, Romana reivindicó su elección de esos cuatro hombres que terminaron convirtiéndose en calles de su amada Buenos Aires pero sobre los que, en realidad, suele saberse poco.

“En el fondo, eran cuatro personas muy jóvenes que pasaron casi toda su vida en guerra y que fueron héroes, pero que quedaron en el olvido, Por eso creí que se merecían por lo menos, un libro”, concluyó.

Sobre Cecilia Romana

Romana en la Feria del Libro, acompañada por Fabián Iriarte y Limay Ameztoy

Nacida en la Buenos Aires en 1975, Romana logró erigirse en los últimos tiempos en una de las voces salientes del escenario poético argentino.

Su trabajo no solo logró deslumbrar a figuras como Patti Smith, en su reciente presentación en el CFK, sino que fue reconocido con diferentes premios, como el Internacional de Poesía Jaime Sabines, el Premio de Poesía Iberoamericana Sor Juana Inés de la Cruz  o el premio del Fondo Nacional de las Artes.

Entre sus obras cabe mencionar los poemarios Flota, hangares y otros trabajos mecánicos (2004), Duelo (2005),  Aviso de obra (2006), No lo conozcas (2007), El libro de los celos (2010), Los que fueron (2013) y Poemas concretos (2017).

Romana es, además, narradora de historias para niños (Canta, musa, una adaptación de relatos mitológicos), versionista (Cuentos folclóricos argentinos) y adaptadora de textos clásicos (Cuatro relatos medievales). Callao 1824 es su último libro, publicado hace poco menos de un mes por editorial Leviatán en su colección Poesía Mayor.

@limayameztoy

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