Razón 1 – Una historia atrapante

Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Hasta que años más tarde, el escritor Joël Dicker (si, el propio Dicker, esto se explica en la razón 2) llega al hotel. Su objetivo es recuperarse de una ruptura sentimental pero terminará investigando el viejo crimen, al tiempo que introduce a Scarlett, su bella vecina de habitación, en el oficio de la escritura de novelas. A medida que avanza el libro, la trama que se irá develando se hace cada vez más interesante.

Razón 2 – Lo dicho: Joël Dicker es al mismo tiempo autor y protagonista

Los fragmentos de la novela que transcurren en el presente están narrados en primera persona por un conocido escritor llamado Joël Dicker. Aunque el autor suizo aclaró en distintas entrevistas que su personaje no es exactamente igual a él, reconoció que se divirtió mucho construyéndolo y haciéndolo reflexionar sobre la literatura y el oficio de la escritura. Sea o no igual al real, el Joël de la novela es divertido, suele burlarse de sí mismo y no tiene inconvenientes en revelar los trucos de los que suelen valerse los escritores para armar sus historias.

Razón 3 – Tiene esas idas y vueltas en el tiempo que tanto gustan

El relato llega a tener 5 líneas temporales entre el presente (en el que Joël y Scarlett investigan lo ocurrido en la misteriosa habitación 622), los días previos al asesinato y los posteriores. Este juego implica, entre otras cosas, que durante gran parte del libro todos saben quién es la persona que ha muerto… menos nosotros, los lectores. De esta manera, Dicker logra darle agilidad a una novela que no es precisamente corta: tiene 618 páginas.

Razón 4 – No le falta ningún ingrediente

Se trata de un thriller que combina investigación policial con un triángulo amoroso, juegos de poder, maniobras bancarias turbias, traiciones y envidias. Además, es el primer libro de Dicker ambientado en parte en Suiza, algo que él mismo definió como un gran desafío: “Convertir mi paisaje en escenario no ha sido fácil: el lago Lemán, los edificios, los cafés, las calles: la descripción fue fácil pero me costó explicar qué siento ante eso” afirmó.

Razón 5 – Es una buena manera de conocer a uno de los autores del momento

Con apenas 35 años, este autor suizo (hijo de una bibliotecaria y un profesor de francés) cuenta con más de 9 millones de lectores, que se han agrupado bajo la etiqueta #AdictosaDicker. Es autor de las novelas Los últimos días de nuestros padres, La verdad sobre el caso Harry Quebert, El libro de los Baltimore y La desaparición de Stephanie Mailer. Hasta el momento sus libros han sido traducidos a 40 lenguas y han sido reconocidos con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, el Premio Lire, el Premio Qué Leer y el Premio San Clemente.

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