Una ciudad a la que llegamos por primera vez suele generar una mezcla de emociones: por un lado nos tienta recorrerla, descubrirla y dejarnos enamorar por ella. Pero al mismo tiempo suele producirnos temor y hasta rechazo.

En ese estado de contemplación y extrañeza se detiene Antonella Saldicco en Cuál es el pez que tiñe el mar (editado por Concreto): una especie de diario hermosamente escrito sobre un viaje tanto exterior como interior.

Lo hace a través de Clara, una joven que está en Kyoto para realizar una residencia de teatro. Cuando finalice su beca se radicará un año en Hiroshima junto a Juan, su pareja, que ya está trabajando en una empresa japonesa.

Con una prosa poética y atrapante, Saldicco nos irá describiendo absolutamente todo lo que sucede en esos días: en su entorno geográfico, en su nuevo círculo social, en su pareja, en su familia que quedó en Argentina, en su salud…

Pasado y presente se entremezclan, mientras avanza hacia un futuro que, de pronto, ya no parece tan claro. De la soledad de las primeras páginas pasamos a una cotidianeidad llena de gente, aunque no por ello menos distante. La ciudad húmeda y hostil se convierte en un centro cultural vanguardista y fascinante. Juan pasa de ser un ser lejano y vulnerable a una presencia cada vez más cercana y algo amenazante.

La escritura de Saldicco acompaña este proceso con un cambio de ritmo paulatino: las acciones, los pensamientos y los recuerdos, que en las primeras páginas se describen de manera minuciosa, pierden detalles, se vuelven más crípticos, más difíciles de decodificar, más atemorizantes.

Sin conocerla, podemos adivinar que algo (o mucho) de la autora (nacida en Estados Unidos, educada en Alemania y radicada actualmente en Argentina) se filtra en Clara: ambas son actrices, hablan fluido varios idiomas –castellano, inglés y alemán- y se dejaron conquistar por la cultura nipona durante un viaje.

Como en la mitología japonesa, en su primera novela Saldicco abre una ventana y nos deja asomarnos a un mar cuyas aguas se van tiñendo de manera lenta y fascinante.

@limayameztoy

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