En junio del año pasado, salió en Estados Unidos El Juego de la Corona, una novela de  Evelyn Skye que cuenta la historia de una Rusia alternativa, marcada por la amenaza de los Otomanos, en la que la magia se distribuye entre los hechiceros existentes -quienes deben luchar, llegado el momento, para decidir quién se quedará con todo el poder- y será el encantador imperial – y quién renunciará a todo, incluyendo su vida-.

Puede ser que la expectativa acumulada fuera contraproducente. Los hispanohablantes solemos decepcionarnos más fácil con estos libros, ya que además de querer leerlos ni bien salen, cada día que no podemos hacerlo la expectativa crece. Tal vez fue esto lo que ocurrió con El Juego de la Corona. Prometiéndonos magia, rivalidad (tal vez un poco parecida a Los Juegos del Hambre, sólo que con hechicería y dos participantes) e historia, todos los lectores parecían esperar más de lo que obtuvieron. “Es bueno -parecía ser la reflexión-, pero no Harry-Potter- bueno”.

Todos, sin embargo, parecían coincidir en una cosa: en el segundo libro, todos los detalles que no cerraban de la primera entrega podrían ser arreglados. Más que nada, guiándonos por las quejas y reseñas de los lectores, el problema era que la trama estaba tan enfocada en presentar la magia y el universo en el que se basa todo, que algunas cosas quedaban sin explicar, como la amenaza de los Otomanos, o la importancia de su alteza imperial. Con el segundo y último libro de la bilogía, y con el marco del primero, el segundo podría responder todas nuestras preguntas y otorgarle a la historia un cierre limpio.

Ediciones Nocturna, editado por la misma firma del primero, podría responder todas esas preguntas. En diciembre, según su propia página, salió, por fin, el segundo libro de El Juego de la Corona, titulado El Destino de la Corona.

Finalmente los ávidos lectores podremos conocer el cierre de la historia, la suerte de nuestros personajes… y si Skye ha mejorado su forma de escribir.

 

Agustina Molinero nació en 2002. Es colaboradora de Revista Leemos desde 2015, comentando libros de literatura infantil y juvenil.

 

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