Domingo por la mañana de algún año, me desperté con ganas de leer algo diferente, nuevo sin saber qué. Mi biblioteca solo tiene libros que ya fueron leídos, por lo que no podía complacerme con ella.

Fui a una librería cercana y la recorrí buscando lo que no sabía que quería. Pedí recomendaciones y ninguna me gustó. Hasta que encontré uno que me llamó la atención por su nombre. Diario de una pasión, de Nicholas Sparks. Esto es una película,  dije, pero nunca la había visto. Tenía el recuerdo de muchas personas publicando seguido en las redes sociales, frases o imágenes haciendo referencia a la misma. Era una buena oportunidad para sumarme a la masa fanática romanticona, pero desde el libro.

Nunca pensé que iba a decirlo, pero no pude despegarme de la historia hasta terminarla, pasé todo el día sujeta al libro y cuando lo terminé recién pude digerir todo lo que había leído. La historia de amor más pura que había conocido, no es que conozca muchas, pero esta me había dado la sensación de que sería muy difícil encontrar una que la supere. Por lo bien contada que está, por dejarme conocer a los personajes de tal manera que podía sentirme estar en ellos y después darme cuenta que no, y desear ser alguno de ellos.

Sparks empieza a agregar escenarios superiores que la van conduciendo a ser una historia única

La historia de los personajes a simple vista es más de lo mismo: Allie Nelson, una joven radiante de una familia adinerada y Noah Calhoun, un joven de clase baja, que se conocen en el verano de New Bern y se enamoran a primera vista, pero cuando llega el fin de las vacaciones, deben separarse “para siempre”. Él la recuerda todos los días desde su partida y le escribe 360 cartas a lo largo del año, y ella no las responde, hasta que tiempo más tarde el destino hace que se reencuentren y salden deudas pendientes. Hasta ahí nada relevante.

Pero Sparks empieza a agregar escenarios superiores que la van conduciendo a ser una historia única. El reconocido poeta Walt Whitman es citado con frecuencia en el libro, ya que sus escritos son utilizados por Noah para relatar el amor que sentía por Allie a lo largo del tiempo.

Permite que el lector pueda ver el corazón abierto de los protagonistas: cómo se sienten, qué piensan, de qué se arrepienten y de qué no, y cómo tienen que lidiar con ello

El escritor narra la historia desde tres ejes temporales que se van mechando y que va dejando de manifiesto la relación de las historias: el amor a primera vista y la despedida, el reencuentro, y el presente. Además, permite que el lector pueda ver el corazón abierto de los protagonistas: cómo se sienten, qué piensan, de qué se arrepienten y de qué no, y cómo tienen que lidiar con ello.

Al relato se le suma el toque trágico, que la hace más dramática aún, pero que nos quiere inducir a pensar en que no importa la dureza del presente: “en estas últimas horas y tiernas horas, el amor es sensible y totalmente puro. Ven luz del alba, ilumina suavemente, despierta este amor que nunca morirá”.

Después de hacer todo el análisis mental de lo que había leído, ví la película. Me gustó, pero sin duda me di cuenta de que el libro le otorgaba el toque extra: los sentimientos de los personajes, entidad primordial que la película no permite valorar. Y bueno, por supuesto, frases que quedarán para el recuerdo.

Comentarios

comentarios