Dice Carlos Gamerro que “el Ulises de Joyce efectivamente debe leerse como se camina una ciudad, inventando recorridos, volviendo a veces sobre las mismas calles, ignorando otras por completo”. Ahora bien, si a la caminata por la ciudad le agregamos algo de su historia, algo de sus fundadores, algo de aquellos que la caminaron antes que uno ¿a qué nos estamos refiriendo? ¿Quién o qué sería eso en la lectura del Ulises?

La respuesta la trae el periodista cultural Lucas Petersen, quien con su El traductor del Ulises (Sudamericana 2016), nos acerca a aquel que primero caminó las calles del “bendito maldito” Ulises de Joyce.

José Salas Subirat

Me refiero a José Salas Subirat, un humilde vendedor de seguros que encaró una proeza titánica, la de traducir la monumental obra de James Joyce sólo para leerla.

“Me atrapó el enigma, quién fue este tipo que todos los que leyeron a Joyce lo tienen como un mito. Yo soy periodista, tengo el bicho del enigma como motor y me encontré con una vida mucho más increíble de lo que esperaba. Conocer a este personaje, lo poco que se sabe del él y que casi se había transformado en un mito y había desaparecido de la escena literaria fue todo el desafío”, me cuenta Petersen.

El traductor del Ulises es la primera, creo,  biografía de un traductor. Pero allí vamos a encontrar algo más. Casi como uno encuentra citas literarias, musicales, referencias históricas, variedad de personajes en el Ulises, acá vamos a encontrarnos con un personaje merecedor de su biografía. Casi sacado de la obra de Joyce, Salas Subirat fue, no solo el que tradujo el Ulises (traducción que se utilizó hasta hace relativamente poco en Argentina y España), sino también un personaje que tuvo una participación

Lucas Petersen, autor de El traductor del Ulises. Foto: Télam

literaria en nuestro país, que participó del grupo Boedo, quien daba conferencias en teatros sobre varios temas, pero además fue quien comenzó con el vínculo entre los libros y la autoayuda por estas latitudes. Salas Subirat tuvo una vida de autosuperación. Su historia es la de un hombre hijo de la inmigración que se formó a sí mismo y se desempeñó en la venta de seguros. Toda su formación la adquirió por su propio impulso (de hecho tampoco sabía demasiado de inglés y por eso tardó en hacer la primera traducción, porque fue aprendiendo mientras traducía el Ulises), para luego volcar todo ese impulso hacia la superación en textos que se transformaron en los primeros libros de autoayuda en la Argentina.

“Lo notable de su traducción es cómo se defiende en la actualidad. Tiene errores por supuesto, pero son brillantes las decisiones que tomó a la hora de traducir la obra. Carlos Gamerro dice que es la traducción que tiene más errores y también más aciertos, lo cual la hace problemática,  pero interesantísima a la vez” reflexiona el autor.

Esta fascinante investigación revela la vida de Salas Subirat pero, al mismo tiempo, Lucas Petersen se encarga de analizar la traducción del Ulises y de reconstruir un largo lapso de la cultura Argentina, las costumbres, las lecturas, los hábitos. Todo un análisis sociológico de la época.

    • ¿Qué queda del Salas Subirat literato? ¿Qué hay de su carrera en las letras y de su reconocimiento en este ámbito?
    • La verdad es que no era una celebridad. Él no tenía espacio dentro de la literatura. Siempre fue un marginal. Igual en Boedo. Pero siempre fue muy activo. Publicó en los cuarenta algunos  poemas y cuentos, pero sin mayor repercusión. Su apuesta no estaba en la literatura. Y esto es un rasgo fantástico de él, traduce el Ulises de Joyce  y no le interesa entrar en el mundo de la literatura, ya que luego él se dedica a escribir  libros sobre seguros. Lo recordamos desde el mundo de la literatura porque tradujo el Ulises, si no no lo recordaríamos y está bien que no lo recordemos porque su obra no es para reconocer.
    • ¿Queda material inédito de él?
    • Queda material de él. La verdad que no es un escritor fabuloso cuya obra íbamos a redescubrir. Es un escritor que ha quedado bastante anticuado. Sus libros no se podrían leer hoy como se leen alguno de su época que han sobrevivido mejor como Arlt, por ejemplo. Sí queda algo inédito, es una novela corta de ciencia ficción, pero es más parecido a un guión  de historieta que a una novela. Pero no  libros que se leyeran hoy como clásicos. Sí es cierto que en ellos hay mucha información sobre su época y su cultura muy valiosa y atractiva.

El traductor del Ulises de Lucas Petersen es una obra que se puede leer sin haber leído el Ulises de Joyce. Es más, es una obra que pueden leer aquellos que no les interesa el Ulises de Joyce. Sin embargo seguramente encontrarán en ella a un personaje tan delicado que merecerá una calle con su nombre en esta ciudad que Petersen nos permite conocer.

@bernabetolosa

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