Los argentinos y los uruguayos estamos atravesados por historias comunes; grandes escritores orientales crecieron y se desarrollaron en nuestro país que supo tener una industria editorial floreciente. Son todos queridos y conocidos, no vale la pena detenerse.

Este año, precisamente Montevideo, la idealizada –para muchos argentinos– capital uruguaya, ciudad invitada a la Feria del Libro, traerá escritores y artistas en general para mostrarse en un escenario que les ha sido generoso y esquivo a la vez.

Mi recuerdo va en sentido contrario, y rescato aquí algunas obras literarias de argentinos ambientadas en Uruguay y, en algunos casos, en Montevideo.

Quizás olvidada, La tierra purpúrea, del anglo-argentino Guillermo Enrique Hudson (W. H. Hudson 1841-1922) fue publicada en nuestro país en 1885, en inglés (The Purple Land that England Lost o sea, La tierra purpúrea que perdió Inglaterra), alude a la ocupación británica durante las invasiones inglesas al Río de la Plata. El protagonista, Richard Lamb, en medio de la guerra civil entre blancos y colorados, busca a su esposa argentina.

La generosa pluma de Roberto Arlt (1900-1942) también llegó a nuestro vecino y están registradas sus observaciones en las Aguafuertes uruguayas. Al menos dos cuentos muy conocidos de Borges están ambientados en Uruguay. El autor se encuentra con “Funes el memorioso” en Fray Bentos. Y en otro singular relato, “Avelino Arredondo”, narra la rutina y estigma de un hombre que se prepara para asesinar al presidente de ese país.

Algunas escenas de Mascaró, el cazador americano (1975) registran aventuras del propio Haroldo Conti (1925-1976) en su accidentado paso por La Paloma; pero surge nítida la imagen uruguaya en “Tristezas de la otra Banda”, un cuento que dedicó a sus amigos Mario Benedetti y Eduardo Galeano. Integró un libro de cuentos hoy imprescindible: La balada del álamo carolina (1975)

El indescifrable Copi (1939-1987) dramaturgo, dibujante y narrador, muestra una Montevideo surrealista, cubierta de arena. Su perro hace un pozo del que salen pollos que mueren asados cuando tocan la superficie. Un avión lanza una bomba sobre el presidente del país. El narrador comienza a hacer milagros: los cadáveres esparcidos resucitan y empiezan a perseguirlo. El uruguayo (1999), escrita en francés, expone el singular humor de este escritor que no se puede encasillar.

El también argentino Federico Jeanmaire (1957) se ocupa de Domingo Faustino Sarmiento en su estadía en el Uruguay, en su novela Montevideo (1997). Es muy recordada, sobre todo por la versión fílmica, Plata Quemada (1997) de Ricardo Piglia (1941-2017), donde Montevideo sirve de guarida a tres delincuentes argentinos en una historia policial basada en hechos reales.

Más recientemente La uruguaya (2016), de Pedro Mairal (1970), sacudió el mercado editorial. Esta nouvelle lineal y previsible, ubica a un argentino en un fatal periplo montevideano.

*Nerio Tello  es periodista, escritor, editor y docente universitario. Autor del blog Letra Creativa.

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