La primera entrega de esta saga de Ricardo Piglia es un diario, una novela y un ensayo sobre literatura: Transita en los márgenes del género.

 

¿Cómo sabe Piglia qué decirme para que lo siga leyendo? ¿Como adivina él, después de todo lo que ya me dijo, y yo escuché paciente, activa, alocadamente, durante tantos años, qué quiero escuchar ahora, cuando ya pasé –ampliamente- los 30 y leo sus cuadernos (los de Renzi) en los que relata cuando él mismo estaba pisando mi edad actual?… otros tiempos, otras preocupaciones, otras violencias, otros riesgos, otras esperanzas.

Los Diarios de Emilio Renzi es una novela autobiográfica, por resumir de un modo estandarizado el trabajo de toda una vida

Lo conocí cuando yo tenía 17 años. No a él. Sino a sus libros. Leí Plata Quemada con fascinación, con alucinada voracidad. Odié la forma en la que su forma de contar no me dejaba salir del libro. Siempre cuento lo mismo: tuve que leerlo completamente en voz alta, en una tarde entera, mientras mi familia se agrupaba alrededor de mi lectura porque nadie podía creer que en la Facultad me hubieran dado a leer un libro con tantas “malas palabras”. Yo venía de otro tiempo, otra realidad. Él lo había contado hacía tantos años y a mí me llegaban recién entonces los ecos de su narración.

Piglia y Renzi son los dos hombres que conviven, entre muchos otros, en este hombre que es al autor de Los Diarios de Emilio Renzi, una novela autobiográfica, por resumir de un modo estandarizado el trabajo de toda una vida… y no solo su trabajo, sino toda una vida hecha narración.

A lo largo de sus páginas vemos a un chico con ideales, con sueños y ambiciones, con dudas existenciales y banales, con amores perdidos y encontrados que se va haciendo adulto, un escritor, que va forjando su estilo, su propia voz, e incluso lo vemos dudando de ello.

A este Piglia que ahora conocemos más al dedillo, a este Renzi desdoblado, lo marcaron sus lecturas de los norteamericanos, la literatura inglesa, los clásicos rusos, todos autores que sabemos claramente qué escribieron, incluso hemos leído algunos, los que siempre escuchamos nombrar pero que raramente tenemos en la biblioteca… ¿por qué? Porque a nosotros –las y los lectores de mi generación- las marcas más profundas nos las dejaron los Cortázar o Borges, los Puig, los Saer, los Walsh, los Roa Bastos, los Conti, los Rulfo, los Piglia…

Su forma de experimentar el arte es el condimento esencial en su propio arte

Si jugáramos a un experimento de laboratorio, -si la experiencia de vida y el tono y la cadencia narrativas de un escritor fueran reproducibles y los debates sobre ciencias duras y blandas fueran una historia de café-, cualquiera podría suponer que Los Diarios de Emilio Renzi es, en realidad, una fórmula para escribir y escribir bien: lo lograríamos leyendo medianamente en el orden en que aparecen en esta novela los libros que Piglia leyó, viéramos las películas que él vio y escucháramos la música que lo rodeó durante esos años. Es su forma de experimentar el arte que lo rodea el condimento esencial en su propio arte.

Por otro lado, es difícil insistir en hablar de novela autobiográfica con este libro. Hay una historia, un hilo conductor, hay una progresión, hay personajes definidos. Bien, es novela y habla sobre la vida del autor, aun cuando él mismo no se nombre (o si). Además, hay en este libro una novela policial, otra histórica y otra literaria. Pero, también, hay reflexiones sobre la narrativa europea, la norteamericana, la literatura de América latina, hay micro ensayos a lo largo de todo el libro, hay un pulso del contexto social y político que subyace a esos años, que a veces se vuelve protagonista y otras veces no es más que un marco cuasi – imperceptible del plano en el que transcurre la acción. Y, además, es un diario. Con fechas exactas, situaciones específicas, datos concretos… y todo ello sobre una vida. O, por lo menos, sobre 10 años de una vida en esta primera entrega.

Entonces, Piglia sigue escribiendo libros inclasificables que transitan por los bordes del género: desde Respiración artificial lo vemos transgredir las normas, las convenciones; conocer perfectamente los límites y dar siempre un paso más allá en esa búsqueda que, como vemos más claramente en este Diario, es la búsqueda de una vida.

Piglia sigue escribiendo libros inclasificables

Para los que conocemos medianamente su obra y disfrutamos de los guiños y las intertextualidades que logran algunos escritores, esta novela-diario-ensayo es una fiesta: sus primeras ideas sobre la literatura, cómo escribir, sus opiniones sobre películas y músicas, está todo ahí.

Pero además nos aproximamos a la personalidad del escritor, sus miedos, sus insolencias y vanidades. Muchas veces puede resultar chocante, pero Piglia escribió un libro-diario honesto, donde no se muestra a sí mismo como personaje, sino que construye y refuerza ese carácter eminentemente reflexivo y literario que es su marca registrada.

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