Este viernes 12 a las 19 de la Argentina y las 17 de México, la autora marplatense Eva Aguilera presentará su libro de poemas Mercado chino, que editó en ese país de Norteamérica a través de la editorial mexicana Pandero Cultural.

La autora contó que la publicación del libro “se la debo a la editorial ya a Odette Méndez, la presidenta de la Academia Latinoamericana de Letras de San Luis Potosí”. Se trata de un libro de poemas bilingüe (español/inglés) y lo define como un texto polifónico: “De mi voz se hacen eco otras voces, como la traducción de Vanesa González y también el trabajo hermoso que ha realizado con la tapa una joven dibujante marplatense, Natalia Ferrino”.

La presentación será a través de la página de la Academia de Literatura Latinoamericana San Luis Potosí, a la cual puede accederse a través de este enlace a su perfil en la red social Facebook.

A continuación, van dos poemas que la autora seleccionó para compartir con las y los lectores de Revista Leemos y que integran este poemario:

La obra de Natalia Ferrino que ilustra la tapa del libro Mercado Chino

Cadena

En el supermercado chino

se trabaja el feriado y los primeros de año,

los domingos y el día del obrero

se trabaja

a como dé lugar

y el lugar siempre es grande

porque caben las góndolas

y la verdulería

del chico correntino

(que le dicen Abraham

porque se llama Abraham),

la fiambrería

y una carnicería

atendida por sus propios dueños

que no son los animales muertos

sino los vivos,

detrás del mostrador.

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Detrás, también, hay un depósito

de donde sale Nico, que es el repositor

como de bambalinas reaparece

en una escena repetida

sin sentido.

Todo es absurdo en un supermercado chino:

todos los chinos se llaman Luis, Martín, Matías,

te cobran las bolsitas

y vos vas con tu sueldo

todos los días vas hasta que el sueldo

se acaba

como se acaba este poema:

sin más pena ni gloria.

Pez

Shen Huang, cuando tocás tu pecho

no es tu corazón lo que palpita

sino la huida resbalosa de ese pez

que en la ribera del río Yangsté

se te fue de las manos.

Lo que te duele no es el cuerpo

sino lo que no pudiste retener:

las huecas persistencias entre tu piel y el mundo.

¿Su cara era una hoja de bambú?

¿Pelo de seda tenía la que entonces?

¿La yema de sus dedos de algodón?

Ahora no, Shen Huang,

ahora el día es áspero y de piedra

pleno de sombra y frío es el mercado.

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