Gabriela Margall y Gilda Manso acaban de publicar el primer volumen de su serie La historia argentina contada por mujeres, (Ediciones B) en donde abordan nuestro pasado a través del relato de las referentes de diversos sectores sociales y de todas partes del país, con el fin de dar cuenta de la mirada y la voz de la mujer que ha sido acallada por la historiografía.

Consultada por Revista Leemos, la escritora Gilda Manso explicó quela idea de esta colección es de Gabriela. Como historiadora, ella se preguntó muchas veces por el escaso lugar que se le dio a las mujeres en la Historia argentina y por la poca información que hay al respecto. Basada en eso proyectó estos libros junto a Silvia Itkin, nuestra editora, y me convocaron para trabajar junto a ellas”.

En este primer volumen, que va desde el período de la conquista en 1536 hasta la crisis de 1820 que derivó en un período anárquico, aparece la elección de las autoras de hacer “una serie de libros que, a diferencia de otros, no hablen DE mujeres, sino que sean las mujeres quienes pongan la voz. Por eso cada uno de los libros se hizo con testimonios exclusivamente femeninos. Contamos la Historia a través de las voces de esas mujeres. Son libros sobre Historia Argentina, y quienes cuentan la Historia, esta vez, son mujeres”.

Actualmente hay un gran debate respecto del lugar y la opresión de las mujeres. Todas las corrientes feministas reivindican que se rescate el rol y el aporte que la mitad de la población hemos hecho en el desarrollo social y los movimientos que se fueron dando, pero también es fundamental repensar el lenguaje y los sentidos que se han construido en torno a las definiciones, que funcionan desde un punto de vista “masculinista”. Esto obliga a encajar las experiencias y los aportes de las mujeres en las categorías que marcan nuestro imaginario social y que durante siglos generó  y sostuvo ideas como que lo político, lo racional, lo público es masculino; y lo irracional, lo perverso, lo inútil, lo doméstico es propio de lo femenino.

En este sentido, y atendiendo a estas nociones que aun hoy circulan, Manso explica que, con este libro, “buscamos un objetivo particular que tiene que ver con la historia argentina. Partimos de una corriente historiográfica llamada ‘microhistoria’ que parte de un nivel muy pequeño para alcanzar temas más grandes como, por ejemplo, el problema de lo ‘masculino’ y la mirada masculina que atraviesa todo dentro del imaginario social. En ese sentido optamos por desafiar ese ‘monopolio masculino’ de la historia y la construcción de lo social y encontrar nuevos modos de ver lo social desde una mirada que incluya a todos los que forman parte de la sociedad”.

Asimismo, las autoras toman distancia de experiencias anteriores a este tipo de abordajes –como puede ser los libros de Felipe Pigna sobre mujeres argentinas- aunque consideran que esas publicaciones pueden ser consideradas “un avance: Que se hable de las mujeres de la Historia es positivo. Lo que ocurre con nuestros libros es que no solo utilizamos testimonios de mujeres que fueron célebres por un motivo equis sino que utilizamos testimonios de mujeres de todas las clases sociales, célebres, anónimas, revolucionarias, periodistas, esclavas, maestras, cronistas. A todas les damos el mismo espacio y la misma importancia, porque son ellas las que cuentan la Historia. La cuentan desde un punto de vista que casi nunca se tuvo en cuenta: el de ellas”.

Escribir a cuatro manos, como se suele decir, siempre resulta un desafío para las y los escritores, pero en este caso, Margall y Manso detallan que “lo principal fue ponernos de acuerdo en la voz narrativa: debía ser lo más neutral posible, porque lo importante son los testimonios que utilizamos. Y fue esa exigencia de neutralidad lo que nos ayudó: el estilo de estos libros no tienen nada que ver con los libros de Gabriela ni con los míos”.

En esta primera parte de La historia argentina contada por mujeres queda probado que, “si las mujeres no formaron parte del relato histórico hasta ahora no se debe a que ellas no participaran de los hechos. Fueron deliberadamente omitidas”. Aprendimos la mitad de la historia.

@trianakossmann

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