Juan Tonelli tiene una formación muy variada: fue deportista y estudió en diferentes ramas de la ciencia: economía, política y salud en diversos momentos de su vida. Su primer libro, Poder Ser, fue publicado recientemente por Grijalbo y llegó a nuestra ciudad para presentarlo en una charla organizada en el Shopping Los Gallegos.

Se declara un “fanático de Mar del Plata”: “de chiquito venía siempre, es una ciudad que amo. Los meses de verano serán más ásperos para ustedes que viven acá por los turistas, pero me encanta la rambla, la costanera, mirar el mar”, afirma.

En esta obra Tonelli aborda 38 historias cortas que exploran diferentes problemas relacionados con el sexo, la dificultad de lidiar con la incertidumbre, los mandatos, la infancia, la muerte, el amor, la libertad, entre otros, y cuenta con prólogo del psicólogo Gabriel Rolón.

Sé que lo que hago ayuda a mucha gente, –dice- muchos lectores me siguen, tengo la suerte de tener una comunidad enorme en Facebook y también en mi blog y me escriben contándome lo que les ayuda, lo que leen. La verdad es que todas esas señales de gratitud y de identificación que tiene la gente con las historias que cuento me da mucha alegría y entusiasmo”.

Este libro, Poder Ser, tiene una estructura en la que combinas narraciones -que vos mucho marcás que tiene que ver con tu propia experiencia y sobre situaciones que te contaron-, con unos testimonios que viene debajo de cada historia, que tiene que ver con la perspectiva de los protagonista. ¿Cómo decidiste articular de esta manera?

-Este formato que decís tiene que ver con un lío en el que me metió Gabriel Rolón. Yo soy un gran admirador de él y como me iba a hacer el prólogo yo le pasé el borrador para que lo leyera. Él me dijo ´dale una vuelta de rosca´, me puso a laburar con su editora y yo te diría que lo terminamos reformulando un poco, porque mis historias antes estaban en general en primera persona, -el libro que estoy terminando ahora y que saldrá el año que viene, también-, son todos relatos en primera persona, porque me gusta, porque es directo, porque es descarnado, hay mucho sentimiento, mucha emoción.

Tonelli explica que su intención es generar y reproducir estadios emocionales de personas con sus problemas normales de la vida cotidiana: “esos que, cuando te toca atravesarlos a vos, te sentís morir, te decís ´por qué me pasa esto a mí, ´soy el único infeliz en cinco mil años que viene a enamorarse de otra persona estando en pareja´… y la verdad es que no, no sos el único infeliz. Explorar los mundos emocionales y los problemas más frecuentes de cuando te pasan, es lo que busco”.

Por los relatos en tu libro, pareciera que el gran problema es la soledad, soledad por la incapacidad de decir, de mostrar emociones…  ¿Vos qué pensás?

-Eso que decís lo veo como tema muy importante y es muy autobiográfico. Yo tengo 48 años, pero pasé muchos años de mi vida desconectado de mis emociones, atrás de cumplir mandatos, de ser exitoso, de lograr y lograr… es un tema que desarrollé mucho porque me atraviesa personalmente. Pero siento que al final del día el tema central es nuestra afectividad. Si me decís ‘dame un tema’, te diría ‘el amor’. La búsqueda del reconocimiento, liberarnos de los mandatos… todo el libro está atravesado por eso, que las mujeres lo saben intuitivamente y es más duro para los hombres que creemos que somos guerreros…

Y es lo que nos hace creer la sociedad patriarcal en general: nos hace creer que nosotras somos emocionales y estamos muy conectadas con la afectividad por naturaleza, y ustedes son los racionales que están fuera de todo lo sensible. Pero ya estamos tratando de superar esa mirada esencialista… es un espacio de lucha, de hecho.

-Claro, y en esa creencia, que está y que vos bien señalás, uno es el que se lo termina creyendo… cuando de chico te dicen no llores que es de nena, uno sigue cargando eso toda la vida. Y hay que ser conscientes del lado humano, que los procesos humanos llevan años, son lentos. Terminar tu pareja, cambiar de trabajo, todo eso lleva tiempo, y hay que ser paciente y tener misericordia de uno mismo, no es que uno sea tonto, es que cuesta tiempo ver todo el proceso.

Leí por ahí que rechazás el concepto de autoayuda, ¿en qué género inscribirías este libro?

-Lo rechazo por un prejuicio mío, que es que no me gusta que te bajen las indicaciones: ‘los 5 consejos para tal cosa’, ‘los 8 tips para tal otra’. Yo digo que cada vida es única, cada persona tiene que encontrar su forma de resolver sus propios problemas. Podés nutrirte de muchas cosas pero lamentablemente no es una receta de cocina que cuando mezclas los ingredientes lo resolviste.

Si eligiera un género, con el que más cómodo me siento es con el de espiritualidad, que no tiene nada que ver con religiosidad. Somos seres humanos, sensibles, espirituales.

¿Se puede ser feliz entre infelices? No digo en un mundo de infelices, pero rodeados de tanta injusticia, desigualdades, pobreza, tanto individualismo y en una sociedad prácticamente fracturada…

-Sí, yo creo que sí. En el fondo, el eje es poder empezar por conocerse uno, por aprender a quererse uno, por ser compasivo con uno, y a partir de ahí ir aportando en tu metro cuadrado. Lo que pasa es que muchas veces es como que somos muy ambiciosos y muy vanidosos y queremos conquistar al mundo y en realidad por ahí podes cambiar a pocas personas que están a tu alrededor… y creo que la raíz es conocer tus dones, tus límites, tus miserias, aprender a llevarte  bien con ellas, ahí vas a encontrar una plenitud. Y de ahí podes hacer el poco bien que puedas, o el mucho, pero a los que te rodean. El poder, los logros económicos, son sucedáneos berretas del amor… como no tenés un buen alimento para el alma te alimentás con comida chatarra.

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