Exponente de la novela negra, Kike Ferrari, compartió su mirada sobre la vida y la realidad que registra en sus novelas, en una charla con esta revista, en la que también compartió las ganas de escribir, junto a su amigo Juan Mattio, una serie de historias protagonizadas por “un periodista, investigador, zurdo y peleador” y habló de la cultura como trabajo.

El escritor volverá este viernes a Mar del Plata, para participar de la primera charla debate del ciclo “De amor, de locura y de muerte”, que organizan Leemos, Junto a Aula Abierta y la Fundación OSDE. En este encuentro, compartirá el eje del encuentro con Gabriela Margall y Mauro De Ángelis.

Kike Ferrari cuenta con cuatro libros publicados, entre los que se encuentra el volumen de cuentos, “Entonces sólo la noche”, por el cual recibió el reconocimiento de la Semana Negra de Gijón, en el certamen de cuentos policiales en 2010, 2011 y 2014.

También allí recibió el Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor ópera prima por su novela “Que de lejos parecen moscas”, obra que luego fue editada en Francia, México, Italia y Argentina.

Aquí, algunos apuntes sobre el pensamiento de Ferrari para ir palpitando el intercambio de este viernes:

 ¿Cómo fue el paso de ávido lector hacia la escritura y, dentro de ella ¿como y por qué te decidiste por el género negro?
La escritura se dio como una continuidad más o menos natural de una forma de leer interesadaatentaDesde Pierre Menard de Borges todos sabemos que un lector es, en última instancia, quien completa el relato, un escritor potencial. Por otra parte funcionó como fuga hacia adelante: de un mundo hostil a otro, el de la ficción, en el que las cosas, por terribles que fueran, sucedían como yo quisiera. 

¿Es la novela negra la que mejor registra que la miseria/maldad existen en todo nivel social/económico? 

No estoy seguro que sea la que mejor la registre. ¿Mejor que el terror?, ¿que la ciencia ficción?, ¿que la vieja y querida novelas de aventuras? No sé. Y no importa. Sabemos, eso sí, que es una gran herramienta para hacerlo: una narrativa del crimen inevitablemente, en mayor o menor medida, va a dar cuenta de un sistema -el capitalismo- criminal.

¿Creés que el género tiene, más que otros, una función social/ de denuncia? 
Es posible, por lo que te decía en la respuesta anterior, un género que habla de cosas terribles tiende a mostrar cosas terribles. Y no hay nada más terrible que la sociedad de clases.

¿Te inspirás en personas reales para los personajes de tus cuentos/novelas?
A veces, sí; a veces; no. Pero incluso cuando lo hago, después trabajo tanto sobre el personaje, que suele costarme reconocer el modelo. 

¿La situación actual de Argentina ofrece más inspiración para la novela negra?
No creo. Los tiempos de la literatura son distintos a los de la política. Pero veremos.

¿Rompe tu estilo de escritura con la idea tradicional  (burguesa si querés) de la felicidad, de las dualidades bueno/ malo, culpable/ inocente, víctima/ victimario?
Yo creo en la existencia de la maldad. El capital es el mal. El machismo lo es. Decía Bukowski en uno de sus relatos tempranos: un policía es el guardián armado de las cosas tal y como están. Si te gusta como están las cosas, todos los policías son buenos, si no, todos los policías son malos. Entonces: el Capital, el machismo, la policía. En fútbol, por ejemplo, Boca representa todo lo que está mal. De todo eso estoy seguro. No estoy, en cambio, tan seguro de la idea de buenos, de inocentes, de víctimas puras. En general, en un mundo tan de mierda como este, todos somos el verdugo de alguien. 

¿Pensaste o tenés idea de crear un personaje que perdure a lo largo de varios libros (al estilo de Marlowe, Spade o Wallander)?

Hay una idea dando vuelta, para armar con mi amigo Juan Mattio (con quién ya escribimos Punto ciego) una serie de novelas (pensamos en seis) con un mismo protagonista. Un periodista, investigador, zurdo y peleador. Veremos si sale.

En tus escritos hay numerosas referencias a personajes y autores ¿es a modo de homenaje?
Sí. Es mi manera de decir: los quiero mucho. De decir: no hubiera podido hacerlo sin ustedes, muchachos. De decir: gracias, en serio.

¿Por qué creés que llama tanto la atención que escribas, que incluso recibas premios por tu trabajo de escritor, pero a la vez tengas otros trabajos para mantener a tu familia?

Creo que se debe a dos cosas. La primera es que durante años el paradigma del escritor en nuestro país estuvo dado por tipos como Borges, personas que parece que fueran solamente escritores, que vivieran en una biblioteca y que si, de casualidad, no estuvieran escribiendo o leyendo, estarían jugando al ajedrez o escuchando música clásica.  Como si en este país no hubieran existido también Roberto Arlt y Rodolfo Walsh, Haroldo Conti y Enrique Wernike, Horacio Quiroga y el Negro Tizziani.
Y la segunda es que el lugar que el sistema tiene asignado a los trabajadores en relación a la cultura, cuando tiene alguno, es el de consumidores, no el de productores. El mío no es un caso atípico: la clase obrera está llena de tipos que escriben, actúan, hacen música, cine o teatro, que pintan o sacan fotos: los trabajadores producimos cultura, y la producción de cultura no depende de las musas, es también un trabajo. 

 

Encuentro

 

La charla del ciclo “De amor, de locura y de muerte” será este viernes 28 de abril, a las 18.30, en el auditorio de OSDE de Colón 2909. El acceso es gratuito, hasta completar la capacidad de la sala.

 

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