Mi amiga Diana se apareció con el libro “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar” (Una novela para jóvenes de 8 a 88 años) como regalo de cumpleaños. Y confieso que no hay mejor regalo para mí que un libro.

Nunca había escuchado hablar de la historia pero con sus casi 140 páginas y con letras bastante grandes me imaginaba que la lectura iba a ser rápida y fácil.

Así y todo al leer el título quise buscar el momento para leerlo tranquila. Me intrigaba que un libro para adultos también fuera accesible para los chicos y viceversa.

Y así fue, lo guardé en mi biblioteca y me esperó hasta mis vacaciones.

Cierto, lo leí rápido pero no por el tamaño de la escritura sino porque me apasionó la historia. El chileno Luis Sepúlveda cuenta cómo un gato negro se pone en la piel de una gaviota para ayudarla a vivir. Pero eso no es todo, el libro gusta por su simplicidad y justeza, por su ridiculez e imaginación, los ejemplos que dan de respeto hacia el otro y hacia la naturaleza.

¿Cómo creer que un gato pueda ayudar y comunicar con una gaviota? ¿Qué exista entre los animales una amistad profunda y sincera como la de los hombres?

Y sí, en el mundo del gato  Zorbas y sus colegas felinos, eso es posible.

Guardo en mi memoria el sentimiento de haber leído un libro para adultos comprensible por un niño, como si mi mente hubiese vuelto atrás, a mi infancia con un cuerpo de adulto.

Una sensación más que agradable, gracias a la sutileza de Luis Sepulveda. Un libro para leer solo o en familia, a los 8 u 88 años.

 

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