por Carolina Bugnone

La lista -de Bibiana Ricciardi, editada por Alto Pogo– es asombro, magnetismo y oscuridad, todo a la vez. Nos interpela en nuestra relación con el erotismo, apunta y tira. Y cuando un libro logra que no podamos soslayar lo que nos  escupe en la cara, entonces se trata de un libro difícil de olvidar.

Es, por momentos, muy erótica, pero fundamentalmente bucea en la intimidad de un vínculo donde nunca se descansa. Los personajes no descansan y no nos dejan descansar como lectores. Estela y Horacio se miden todo el tiempo en una tensión permanente, ni siquiera cuando cogen hay un respiro.

El hiper deseo de Estela es abrumador, en la voz de Horacio sobre todo, a veces en la de ella misma también. Las miserias de ambos se perfilan en detalle entre autosatisfacciones y demandas sin fin. Imagen, status social, caprichos, dinero y tedio son algunos de los tópicos en los que hace pie la historia.

El modo en que está relatada es magia pura, los narradores saltan de uno a otro sin mezclarse en lo más mínimo, sostienen su identidad aún salpicándose entre ellos. El ritmo es veloz, pero no sencillo.

Bienvenidos a este parque de diversiones, erotismo y destrucción.

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