Hay libros que a uno le gustaría haber leído antes. Son los libros que nos ayudan a entender quiénes somos, cómo llegamos a dónde llegamos, por qué pasó lo que pasó y por qué, lamentablemente, algunas de esas cosas siguen ocurriendo.

La Noche de las Corbatas es uno de ellos. Escrito por Felipe Celesia y Pablo Waisberg, relata el secuestro y asesinato de un grupo de abogados laboralistas efectuado por el Ejército argentino, junto a cómplices civiles, entre el 6 y el 8 de julio de 1977.

Para quienes nacimos o crecimos en Mar del Plata, esa historia es parte central de nuestra propia historia, personal y colectiva. Sin embargo, no es un libro que interese exclusivamente a marplatenses. Por el contrario, y como señalan los propios Celesia y Waisberg desde la contratapa de la edición de Aguilar, la historia de esos abogados no es solo su historia sino la de la época que les tocó vivir.

Con una prosa fluida que evita caer en el documentalismo hasta convertirse casi en una novela dramática, Celesia y Waisberg van explicando cómo, cuándo y por qué ese grupo de abogados que no tenía participación en la lucha armada se convirtió en blanco del operativo que los propios secuestradores bautizaron como La Noche de las Corbatas.

“Eligieron a esos profesionales por motivos ideológicos, políticos y personales -explican los autores-. Cinco de ellos murieron o permanecen desaparecidos. Tres eran maoístas; uno peronista ortodoxo y otro peronista de izquierda. Ninguno tenía particpación en la lucha armada. Todos defendían a los trabajadores”.

Para plasmar los resultados de su exhaustiva investigación Celesia y Waisberg eligieron alternar los capítulos dedicados a los abogados Norberto Centeno, Jorge Candelero, Martín Fresneda, Raúl Hugo Alais y Salvador Arestín con otros centrados en figuras, hechos o lugares claves para entender lo sucedido en ese momento en Mar del Plata, comenzando por Silvia Filler, la joven de 18 años asesinada en 1971 durante una tristemente famosa asamblea universitaria y cuya muerte significó la antesala de los hechos que se desencadenarían seis años después. A ella le seguirán monseñor Pironio, Pedro Federico Hooft, La Cueva o Ernesto Piantoni y la versión local de la famosa proclama Cinco por Uno.

De esta manera, el libro es una descripción detallada y humana del entramado político, social y económico que existía no sólo en Mar del Plata sino en todo el país, tanto en la época en que se produjeron los secuestros como en los años anteriores. También es una denuncia de cómo la dictadura utilizó los secuestros y las desapariciones para poner en marcha un modelo económico para el cual este grupo de abogados -que representaba a sindicados y era artífice de normas como la Ley de Contrato de Trabajo- era claramente un estorbo.

Como toda revisión histórica, La Noche de las Corbatas puede ser cuestionada por quienes no comparten la visión de los autores sobre los hechos, ponen en duda la veracidad de algunos datos, están en desacuerdo con la forma de plantearlos o se resisten a que determinados sucesos salgan a la luz, por considerar que no son relevantes al analizar esta etapa de nuestra historia.

Muchos de esos argumentos podrían ser atendibles. Pero si hay algo de lo que no cabe duda es que La Noche de las Corbatas reconstruye un fragmento de nuestra historia que merecía ser relatado y transmitido con minuciosidad y respeto. Celesia y Waisberg lo hicieron con el mismo profesionalismo y compromiso que demostraron en trabajos anteriores, como las biografías de Rodolfo Ortega Peña y Firmenich o La Tablada. A vencer o morir.

El resultado es, vuelvo a decir, un libro que aporta datos riquísimos para entender quiénes somos, de dónde venimos y por qué nos pasa lo que nos pasa. Lo estábamos esperando.  Bienvenida sea su lectura y, llegado el caso, su debate, porque nos ayuda a crecer como personas y como sociedad.

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