por Francisco Aiello

A través de los cuentos que conforman Lo irreparable -editorial Corregidor-, el narrador venezolano Gabriel Payares (nacido en 1982) despliega una escritura vigorosa puesta al servicio del tratamiento de temas contemporáneos siempre signados por la imposibilidad de reparación anunciada desde el título del libro.  Eso irreparable se vincula con historias de amor desdichado, con contextos de violencia –e incluso de catástrofe– y con decisiones extremas, como la que toman padres primerizos en “La pecera”.

Gabriel Payares

Una particularidad destacable del libro es la diversidad de perspectivas, dado que en casi todos los casos la historia está contada por un narrador en primera persona, lo cual supone un importante trabajo de indagación en la subjetividad de los personajes favorable para adoptar sus puntos de vista, pese a sus diferencias de género, edad, orientación sexual.

En “Los payasos”, un adulto mayor describe su vida hipercontrolada y monótona en un geriátrico –o ancianato, como prefiere el narrador– con una lucidez admirable, gracias a la cual ofrece un discurso organizado desde el interior de una institución cuyo principal propósito parece ser el desentendimiento de los familiares de este segmento de la población que va perdiendo su autonomía. Frente a esa visión atenta de modo excluyente a las pérdidas en torno de los adultos mayores, este cuento exalta la vitalidad de un hombre que, a pesar de ciertas limitaciones físicas, se empeña en sostener su autodeterminación, que incluye la posibilidad del deseo sexual, arbitrariamente negado a las personas de su edad.

El amor roto, fracaso o trágico entre un hombre y una mujer es el elemento común de varios cuentos: “Para Elisa”, “El extranjero (casi una road movie)”, “La tregua” y “Las ballenas”. En el primero de ellos, la historia de amor prohibido se interrumpe con la violencia de género ejercida por un marido celoso, la cual resulta vengada por el amante que forma parte de fuerzas represivas en una Caracas signada por la violencia institucional. Ese contexto de desamparo parece extremarse en “La tregua”, en el que el espacio urbano está configurado como mera amenaza y cobra tintes de “película de catástrofe”, según palabras del propio narrador. Distinto es el tono de “El extranjero (casi una road movie)”, que remite de modo explícito a la célebre novela de Albert Camus, de quien asimismo toma un epígrafe y el motivo de la reciente muerte de la madre para contar un amor que intenta ser revivido.

“Lo irreparable” en la versión de Ediciones Puntocero.

El amor desdichado también tiene lugar entre dos hombres. Justamente “Siguiendo a Lisboa” es la rememoración paranoica y llena de alucinaciones de un personaje abandonado por un amante que fue su jefe para luego obligarlo a renunciar, al recordar a su familia constituida bajo las reglas de la heteronorma.  “Es así, la moral empieza a los cinco minutos del orgasmo”, reflexiona resignado el narrador mediante una de las frases memorables y contundentes que proliferan a través de la escritura de Payares.

Si bien lo extremo contemporáneo de estas historias y el paisaje de la violencia urbana en Caracas suscitan suficiente interés en lectores de toda América Latina, hay dos cuentos que interpelan de modo directo a los argentinos, dado que sus personajes llegan a nuestro país en dos viajes de distinto tipo. Quizás valga la pena mencionar que Payares realizó estudios de escritura creativa en la Universidad de Tres de Febrero, lo que permite explicar –al menos en parte– ese conjunto de impresiones que enriquece sus relatos. Por un lado, “Lugares comunes” está contada por una venezolana que recorre la Argentina y se suma a una pareja de mochileros, en la que se vuelve la tercera en discordia.

No puede sino motivar una sonrisa la sagacidad de las observaciones que la narradora realiza acerca de sus improvisados compañeros de viaje, destacando tanto singularidades del habla y de las costumbres de nuestro país como también las imposturas de quienes alzan la idea de “lo latinoamericano”, a pesar de no tener claro de qué pueda tratarse esa noción. Muy distinto es el viaje de “Las ballenas”, inscripto en el turismo completamente mercantilizado y pautado de los cruceros, que en este caso procura apreciar la fauna marina de la Península de Valdés. Aquí las observaciones en torno de lo argentino –ciertos modismos, algunas actitudes estereotipadas– tienen menor densidad, porque la historia se centra en el conflicto matrimonial entre estos turistas venezolanos.

Estos cuentos proponen historias sobre personajes que circulan por el mundo actual en el que prima lo inhóspito y, a través de ellas, se plantean problemáticas significativas para las sociedades actuales, aun cuando algunas estén localizadas en Caracas. Más allá de los temas, el mérito central de estos cuentos reside en una escritura cuya fuerza empuja a proseguir las tramas hasta el final, al tiempo que la elaboración estética promueve también la morosidad de una lectura que se detiene para volver a deleitarse con ciertos pasajes.

 

* Francisco Aiello es docente del Departamento de Letras, Universidad Nacional de Mar del Plata.

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