Los cuentos de Beedle el Bardo es uno de esos libros que suelo tener sobre mi mesita de luz, listos para ser leídos cuando mi biblioteca no tiene nada nuevo que ofrecerme.

Es un libro que quizás no tenga grandes atractivos para quienes no son fans de Harry Potter pero para quienes, como yo, sí lo son, no tiene uno sino varios.

Se plantea una especie de juego de “yo sé que tu sabes que yo sé”

En primer lugar, al leerlo se plantea una especie de juego de “yo sé que tu sabes que yo sé” con la autora, quien intenta hacer creer a sus lectores que no es ella quien escribe sino Beedle, un reconocido autor en la literatura de los magos que habría vivido en Yorkshire en el siglo XV.

En ese imaginario, el libro habría sido leído generación tras generación por miles de niños y niñas, “tanto magos como muggles”, para más detalles. La versión que llega a nuestras manos habría pertenecido a Dumbledore, quien habría hecho anotaciones que aparecen al pie como Notas de Albus. Simplemente maravilloso.

Las historias son protagonizadas por hechiceros, guerreros y brujas que en algún momento fueron mencionados en la saga

Otro de los atractivos del libro lo constituyen, por supuesto, las propias historias, que están protagonizadas por hechiceros, guerreros y brujas que en algún momento fueron mencionados en la saga. Así es como aparecen El Mago y el Cazo Saltarín; La Fuente de la Buena Fortuna; El Corazón Peludo del Brujo y  Babbitty Rabbitty y su Cepa Carcajeante.

Pero sin duda la historia más fuerte es La Fábula De Los Tres Hermanos, que fue mencionada en el séptimo libro de la saga y que explica los orígenes de la vara de saúco, la capa de la invisibilidad y la piedra de la resurrección.

El último atractivo del libro es por qué fue escrito. La propia J.K. Rowling explicó en su momento que tras finalizar la saga quiso hacer un obsequio especial a seis personas que habían estado estrechamente relacionados con ella y con Harry Potter. Para ello no solo escribió los cuentos sino que mandó editar siete ejemplares manuscritos, ilustrados por ella misma y deliciosamente encuadernados y decorados con piedras semipreciosas.

Fue tanto el interés que despertó la historia que en 2008 Rowling aceptó hacer una publicación masiva

​ Seis fueron entregados a sus destinatarios originales. El séptimo se subastó ​y alcanzó una cifra extraordinaria ​-1,95 millones de libras​- que fueron donadas a Lumos, una organización benéfica cofundada por la propia Rowling que trabaja para poner fin al internamiento de niños en instituciones y para ayudar a encontrarles lugares más seguros y agradables en los que vivir. Después de la subasta fue tanto el interés que despertó la historia que en 2008 Rowling aceptó hacer una publicación masiva, con la condición de que la recaudación siguiera destinándose a beneficio de Lumos.

En otras palabras, si sos fanático de Harry Potter, no podés dejar de comprar y leer Los cuentos de Beedle el Bardo. ¡O pedir que te lo regalen! Pero si no lo sos, limitate a comprarlo y regalárselo a alguien que sepa apreciarlo. De lo contrario, sería un desperdicio de belleza y creatividad.

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