Era tan oscuro el monte, de Natalia Rodríguez Simón (Editorial Mardulce)

Es una novela con una escritura exquisita para una trama que impacta por lo descarnada. Una pareja de inmigrantes sobrevive con la venta de verduras. Ella es la que sostiene con su trabajo la economía familiar. Ella es la que sostiene también a su wawa siempre prendida a la teta. Es su cuerpo el que sufrirá las consecuencias de la mala vida de su esposo. El cuerpo de una mujer es el escenario de abusos y venganzas. También es ese cuerpo el que despierta el deseo de un joven que la ayuda en el mercado.

Los vínculos familiares, la amistad, el sexo, el dinero, lealtades, redenciones son algunos de los tópicos que se tocan con una prosa bellísima.

El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle (China Editora)

Una historia que parte de una vivencia del autor y se convierte en un texto memorable. La espera de un hijo, el nacimiento, la tragedia.

El texto narra 24 horas en la vida de Laski y su esposa desde el momento en el que ella rompe bolsa. La decisión de contar esta historia desde el punto de vista del personaje masculino es un gran acierto del autor.

Con el ritmo imperioso de la crónica y la precisión narrativa de un cuento, El nadador… es un libro que opera en el límite invisible de la ficción y la no ficción.

Novelas breves, de Juan Carlos Onetti (Eterna Cadencia)

El pozo, Para una tumba sin nombre, Los adioses son tres de los títulos que vienen en el libro.

Una antología de las nouvelles del escritor uruguayo que son imprescindibles para entrar en el universo que Onetti propone a lo largo de su obra.

Recomiendo leerlo a la par con Teoría de la prosa, de Ricardo Piglia (Eterna Cadencia), que compila un seminario en el que se mete de lleno en el análisis de estos textos.

* Juan Carrá es escritor, periodista y docente. Autor de las novelas No permitas que mi sangre se derrame, Lloran mientras mueren y Lima, un sábado más, entre otras.

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