El segundo milagro de Navidad de Gloria V. Casañas acaba de aparecer. El ambicioso proyecto de narrar tres historias que se desarrollan bajo el influjo de la luna y el milagro navideño, ya casi entra en su etapa final. Hablamos de Luna quebrada, segunda novela donde se define el destino de Juliana Balcarce, quien en Noche de luna larga se había despedido con una promesa de amor.

Así la historia golpea de entrada. Pero más allá del destino de la protagonista, la novela contiene muchas otras líneas narrativas que merecen la atención del lector. La sinopsis dice lo siguiente: Juliana Balcarce, hija de una de las maestras norteamericanas que el presidente Domingo Faustino Sarmiento llevó a la Argentina entre 1869 y 1898 para fundar el Normalismo, decide estudiar medicina en un tiempo en el que las ciencias están vedadas a las mujeres. Aconsejada por la primera médica argentina, Cecilia Grierson, viaja a las sierras de Córdoba, donde funciona un hospital para enfermos de tuberculosis, un flagelo que atraviesa todas las clases sociales. Basado en el concepto de la “cura de altitud” que se practica en Europa, el sanatorio climatérico alberga tanto a enfermos crónicos como a desahuciados, en medio de un paisaje de valles y quebradas embellecido por el sol del verano en el hemisferio sur…En la víspera de la Navidad llega al hospital alguien a quien Juliana conoció durante el tiempo en que acompañó a su abuela en Amherst, Estados Unidos. Y su presencia la arroja a una encrucijada”.

Pero vamos por partes. El escenario cambia totalmente de la primera novela a esta segunda. Ya no hay nieve sino más bien calor y mucho polvo. El carácter de Juliana se ha reforzado, cuenta con una personalidad más definida y con una decisión ya tomada, a pesar del prejuicio social. A continuación, algunos fragmentos del diálogo que mantuvimos con Gloria Casañas sobre su nuevo libro:

– La historia centrada en un hospital para enfermos de tuberculosis ya es una historia en si misma.

– Sí, hay novelas escritas sobre eso. Quizás no era el tema principal de la novela, pero todo ocurría allí cuando iban a curarse. Y otra cosa que aprendí estudiando para esto era lo estigmatizante del nombre. Cuando alguien iba para allí, no iba a curarse porque tenía tuberculosis, sino que decía que iba a hacer clima…

– La negación

– Era muy fuerte en ese aspecto. El contexto era muy interesante para la historia.

–  Aparece en la historia un personaje que también se vale por sí sólo. Otra mujer fuerte y que fue con todo contra el prejuicio social.

– Sí, aparece allí Cecilia Grierson, la primera médica argentina. Era una época muy cerrada para que las mujeres accedieran al mundo de la ciencia. Yo quería remarcar eso en la historia. Primero porque en esa época se creía que el pensamiento científico no era propio para el cerebro de las mujeres, o sea las mujeres no estaban capacitadas por una cuestión orgánica directamente, para pensar en términos científicos, eso por un lado. Y había argumentos para afirmarlo, decían por ejemplo que el cerebro de la mujer pesaba menos que el del hombre y de ahí la imposibilidad. Y  por el otro lado, era que estudiar anatomía para la mujer era una cosa impúdica, porque había que mencionar las partes del cuerpo de hombres y mujeres, así como verlos. Por eso yo hice que Juliana, como es hija de una pionera, de una de las maestras que trajo Sarmiento y que también tuvo que luchar con muchos prejuicios de la sociedad, sintiera todo el apoyo de su madre en la decisión. No así el del resto de la sociedad que pensaba que se ella  iba a quedar para vestir santos.

Vale decir que Juliana Balcarce es un personaje con carácter. Es impetuosa, heredó  tanto del padre como de la madre caracteres fuertes. De la madre ese tesón,  esa perseverancia de alcanzar lo que se propone y del padre el ímpetu salvaje.

– ¿Te costó desarrollarla como personaje?

– No, la tenía guardada y en la mira, así como tengo otros. Ella fue creciendo a lo largo de los libros y de a poco iba ganándose su momento y su historia de amor. Y acá llegó.

De las Tres lunas de Navidad falta, ahora, sólo una. La última saldrá en diciembre de 2018. Según adelanta Gloria V. Casañas, ya está decidido el  lugar y quiénes, pero no hay más adelanto posible. “No está hecha aún. Voy  pensado situaciones, juntando material y armando cosas. Además  estoy trabajando en una novela que es un proyecto muy interesante que vengo postergando un poco y que me interesaría que salga en el año también. Así  que la forma de la última luna se la voy a dar en mis vacaciones”, asegura.

– En la novela aparece también el cura Brochero. ¿Cómo lo ponés en la historia?

– Sí, es un personaje muy interesante y admirable. Me dio mucho gusto recorrer su vida. Es el día de hoy que no te explicás cómo pudo hacer tanto con nada. Lo que el espíritu de una persona puede lograr es increíble. Había que salir a pelearla, había que enfrentarse con gente poderosa, inclusive dentro de la propia iglesia, y él lo hizo. Él  tiene un intercambio muy importante con un personaje de la novela en la sierra;  él organiza unas peregrinaciones para buscar gente entre los malvivientes que habitaban allí y así poder mostrarle otra alternativa en su vida. Y así iba él con su mulo y con su modo de decir muy campechano logrando derribar barreras y llegar a la gente.

Esta “Segunda luna” de Gloria Casañas obliga al lector a meterse en otras historias, en otros contextos. Pero la sustancia de las historias dela autora son siempre los vínculos, las pérdidas, las emociones. Lo que uno logra en la vida así como las cosas humanas y lo que te permite la Navidad entre todo esto es casualmente, que ocurra el milagro siempre. Por eso la última pregunta es sobre el destino de Juliana Balcarce, ¿define su destino, tiene su milagro? “”, dice Casañas, “lo define en ese encuentro con el amor, que es esa pena que arrastra. Pero algo resta aún. Queda una punta que cerrará en el gran milagro de la tercera luna”.

@bernabetolosa es periodista y profesor de Letras.

 

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