El grupo Trabajadorxs de la Palabra, compuesto por cientos de personas que integran la cadena de producción del libro –escritores, editores, periodistas culturales y comerciantes del rubro librería- difundió un comunicado en el que detalla la difícil situación que atraviesa el sector en el contexto de crisis económica generalizada que se extiende desde hace tiempo en nuestro país.

En este marco, y tras describir el panorama funesto en el que se desarrolla la actividad, reclaman una serie de medidas que apoyen e impulsen la producción de libros, pero que además el Estado recupere su rol de agente promotor de la lectura como herramienta para el desarrollo integral de las personas.

Entre las acciones que solicitan en el comunicado, se detallan expresamente que se retomen los programas de lectura; se implementen planes de fomento, becas e incentivos para los diferentes actores de la cadena productiva; la regulación del precio del papel; y la sanción de una “Ley del Libro que valorice y respalde el trabajo de lxs escritorxs, y que coordine políticas para la industria del libro en general”, propuesta que es impulsada por la recientemente creada Unión de Escritoras y Escritores.

Este comunicado es firmado por cientos de referentes del libro y la lectura en nuestro país. A continuación, el texto completo:

 

Lxs trabajadorxs de la palabra somos librerxs, editores, periodistas culturales y escritorxs. El sector en el que trabajamos está en crisis. La caída del salario diezmó las ventas de libros teniendo como consecuencia, en muchos casos, el cierre de librerías. El aumento en los costos de producción, a partir de la devaluación y la dolarización del precio del papel, daña los planes editoriales y conlleva una menor cantidad de libros publicados y de trabajos asociados a la producción del libro. Toda la cadena de valor está precarizada. Desde correctorxs hasta autorxs, pasando por el diseño, la diagramación, la impresión y la venta. A lo que se suma la falta de políticas públicas de incentivo o regulación y la apertura de importaciones.

Los espacios culturales, que en muchas ocasiones funcionan como promotores de lectura y con los que trabajan editoriales y escritorxs, están cerrando. Los planes editoriales no sólo deben achicarse, también se vuelven cada vez más conservadores teniendo que postergar la publicación de autorxs nuevxs, nuevos géneros y nuevos formatos que garantizan la bibliodiversidad. Además, el precio del libro está cada vez más inaccesible para grandes sectores de nuestra sociedad.

 El Estado, como productor de libros, bajó en 2016 y fue casi inexistente en 2017. En el mismo sentido, el Estado como comprador de libros (para, por ejemplo, fortalecer el ya raquítico Plan de Lectura Federal) cayó un 12% en 2016 y apenas si subió algún punto en 2017.

Sabemos que esta crisis no es nuestra. Es una crisis de proporciones nacionales y sociales que afecta a trabajadorxs, jubiladxs y desempleadxs. Con todxs ellxs nos sentimos solidarixs. El mismo Estado que desmantela programas culturales es el que ajusta, reprime y desguaza la educación, la ciencia, la tecnología y la salud.

Lxs trabajadorxs de la cultura producimos valor y con nuestras remuneraciones llevamos la comida a nuestras casas. Somos parte de una industria que mueve 700 millones de dólares al año. Hay miles de puestos de trabajo en juego. De forma directa o indirecta.

Exigimos que se retomen los programas de lectura que transforman al Estado en un agente de demanda vital para la supervivencia de muchas editoriales pequeñas y medianas.

Acompañamos la iniciativa de la Unión de Escritoras y Escritores que exige una Ley del Libro que valorice y respalde el trabajo de lxs escritorxs, y que coordine políticas para la industria del libro en general.

Exigimos planes de fomento, becas e incentivos para los diferentes actores de la cadena productiva que promuevan las publicaciones y el acceso a los libros.

Exigimos la regulación del precio del papel para lograr un costo razonable, especialmente para las editoriales emergentes para garantizar la bibliodiversidad.

@revistaleemos

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