Cerramos el #MesDeLaMemoria con cuatro libros que abordan la dictadura desde otra mirada: la de quienes vivieron la época siendo niñas o niños.

De manera bella y descarnada, dos escritoras y un escritor describen cómo fue -y es- ser hijas e hijos de quienes creían en la revolución, de su amor de padres o madres, sus momentos de alegría, su propensión al desborde y su fe en la creación de un mundo nuevo. Y como fue -y sigue siendo- sufrir en carne propia el odio, la violencia y el terror con que el Estado y sus cómplices civiles respondieron a semejante osadía.

En nuestra columna de los viernes a las 18:30 en el programa Varieté, que conduce Susy Scándali -radio De la Azotea-, Limay Ameztoy compartió esta selección realizada con el aporte de la librería El Gran Pez:

Una muchacha muy bella, de Julián López -Eterna Cadencia-

Un libro que reconstruye de manera poética e intimista la historia de amor entre un niño y su madre. Una novela colmada de momentos pequeños y bellos, mientras el monstruo de la Dictadura acecha de manera silenciosa.

La casa de los conejos, de Laura Alcoba -Edhasa-

Una niña de siete años pasa a la clandestinidad junto a su madre. En apariencia viven en un criadero de conejos, pero en realidad imprimen el periódico Evita Montonera. Su padre es un preso político. Alcoba reconstruye la historia, su historia y la de toda una generación, de manera bellísima, clara y despojada de moralina.

El azul de las abejas, también de Alcoba -Edhasa-

Es la continuación de La casa de los conejos, aunque puede leerse de manera autónoma. La niña vive ahora con sus abuelos y se prepara para unirse con su madre, exiliada en París: estudia francés, visita a su padre en prisión y arma en su mente un futuro ideal. Hasta que llega el momento del exilio propio. A partir de entonces, irá descubriendo la crudeza, pero también la belleza, de ser una niña refugiada.

Aparecida, de Marta Dillon -Sudamericana-

La historia de esta periodista, militante feminista e hija de una víctima de la Dictadura es, también, la historia del país: su madre desapareció cuando tenía 10 años. Tras crecer marcada por esa ausencia y esa búsqueda, el EAAF la contacta. Mientras tanto, fue madre soltera, defendió su derecho a casarse con otra mujer y tuvo una hija. Volcado en páginas bellísimas y honestas, todos esos elementos construyen un libro necesario y conmovedor.

Podés escuchar la columna de Limay Ameztoy completa en este enlace:

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