Horas antes de su paso por Mar del Plata, donde presentará su novela No hay amores felices en el marco del Ciclo de Charlas organizado por Revista Leemos en la Feria del Libro, el escritor Sergio Olguín se refirió a su relación con el género negro, que lo tiene como referente desde hace varios años.

Este autor dialogará el domingo 23 a las 18 en la sala Ediciones Desde la Gente de la carpa ferial ubicada en Plaza Mitre con su colega Javier Chiabrando, en una entrevista pública que será el último de los cuatro encuentros coordinados por este medio periodístico en la 12ª edición del evento literario que organizan la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, la Cámara de Libreros del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires y el Municipio de General Pueyrredon, a través de la Secretaría de Cultura.

No hay amores felices es la tercera novela que publica Olguín protagonizada Verónica Rosenthal, una intrépida periodista que, en parte por su trabajo y  en parte por su gran pasión, debe desentrañar los crímenes más cruentos.  Cabe destacar, además, que a partir de 2017 llegará a la televisión una producción inspirada en este personaje y que llevará el nombre de La fragilidad de los cuerpos, tal y como se denomina el primero de los libros de la serie escrita por el autor y también periodista.

A modo de introducción a lo que será la charla del domingo, desde Revista Leemos nos propusimos conocer el modo en que Olguín se relaciona con el género negro, así como sus diferentes apreciaciones en cuanto al devenir de este segmento literario que cada vez cosecha más lectores.

Cuando escribo las novelas protagonizadas por Verónica Rosenthal tengo muy presente el género negro”, asegura el autor y añade: “Sé que sus historias tienen que tener siempre un marco policial para que ella pueda llevar adelante una investigación. Eso no ocurre en mis otras novelas, en las que la trama se arma independientemente del género. Pueden estar más cerca o más lejos del policial pero no es lo que me importa cuando las escribo. Pero incluso, en mis novelas más vinculadas al género negro, la trama policial queda en un escalón menos importante que la historia sentimental de los personajes. Lo que más me interesa es enfrentar a mis personajes a sus deseos, miedos, necesidades afectivas. Creo que podría dejar de lado el policial, pero no creo que pueda escribir una novela que no contenga una historia de amor”.

¿Por qué creés que el género no sólo no se agota, sino que además siempre surgen nuevos autores, títulos y líneas de trabajo?

El policial es el género que mejor representa los tiempos que vivimos. Es por donde la realidad se cuela con mucha más facilidad. Creo que esa cercanía con nuestro mundo, con nuestros problemas e intereses, lo vuelve muy atractivo, tanto para los lectores como para los escritores. Y como no es necesario respetar una fórmula para escribir novelas negras, hay tanta diversidad de autores y temáticas. 

¿Qué situaciones te movilizan o interpelan para concebir nuevas historias?

Pueden ser las situaciones más diversas y los motivos para escribirlas también pueden ser extrañísimos. Casi siempre arbitrarios. No hay algo prescriptivo en eso sino que solo puedo hablar por lo que ya escribí. Me he enganchado con historias que eran algún ajuste de cuentas con mi propia vida, o he escrito porque tenía ganas de quemar un cura, o porque me interesaba recrear las novelas de caballería, o porque tenía ganas de hablar de periodismo en una ficción. Todo puede ser un disparador.

¿Cuáles te parece que son los desafíos que atraviesa el género en estos tiempos de creciente violencia social?

Me cuesta pensar la literatura haciéndose cargo de una cuestión social, aunque finalmente termine reflejando, denunciando o anticipando la realidad. El único desafío del género es el mismo que atraviesa la literatura desde el Poema de Gilgamesh: que el lector no se aburra.

Con varios logros en su haber, Olguín reafirmará su gran momento como escritor este domingo en la jornada de cierre de la Feria del Libro de Mar del Plata.

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