Parece que decidimos juntarnos en el café más ruidoso de Mar del Plata, la mañana más ventosa de octubre y en una charla cronometrada. Tatiana Goraqnsky llegó a nuestra ciudad para presentar en la 12° Feria del Libro su última novela, Fade Out, donde combina la música de las letras y las letras de la música con la excusa de contar un par de historias.

Además de escritora, ella es cantante de jazz. Tiene una voz profunda, como de locutora, que no requiere demasiado esfuerzo para distinguirse por sobre los martillazos que pueblan la mañana en este local céntrico que, no hace falta aclarar, se encuentra en plena obra de remodelación. Y ahí estamos, hablando de arte, al ritmo mixto de la perforadora y la máquina de café:

Vos tenes una formación artística integral, digamos, porque venís del palo de la dramaturgia

Totalmente, pasé por la facultad de cine, de ahí me fui a hacer un terciario en foto fija, después quedé en la EMAD, después fui a la UBA a hacer Artes combinadas y después hice unas materias de letras. Más o menos así.

Eso explica algunas cosas de Fade Out…gho

Hay un concepto que dice que el que mucho abarca poco aprieta yo lo transformo en el que poco abarca mucho ahorca… y eso se puede extrapolar a las relaciones humas.

Me costó mucho que entendieran que para mí no era una sola cosa, que yo necesitaba la música, necesitaba el baile, la escritura, que todo eso para mí confluye. No solo para salir de las computadora, la investigación –en general llego hasta la pagina 70 de un libro y me pongo a investigar, sea lo que sea, el tango, el universo náutico, acuático,- y aparte de eso la profesión y ser cantante de jazz y tener laburo a la noche me saca del lugar super privado y  solitario que es la escritura y me lleva a un lugar de exposición, de tener que ponerme ropa, maquillaje, adecuarme a un código, Pero son diferentes maneras de narrar. Cantar, escribir… bailar son diferentes maneras de narrar. Y el jazz, igual que el tango, tienen unas letras muy densas, con mucho contenido…

Son construcciones de sentido compleja…

Me parece que el jazz y el tango es de lo más complejo que hay en cuanto a las letras…  y que al fin y al cabo somos contadores de historias. Arriba y abajo del escenario. Finalmente, creo que con Fade Out se termina de entender que estos lugares se tocan todo el tiempo y que en un punto, para mí, no hay uno sin el otro.

En la novela que presentó en Mar del Plata, Goransky construye personajes entrañables con particularidades que los hacen radicalmente diferentes, pero que en ningún momento se encuentran en circunstancias de discriminación o segregación alguna. Por un lado, Kumiku es una mujer que emite música por sus oídos: la “cajita musical argentina”. Luego, ella tendrá una hija con el mismo don, pero con una selección musical diferente.

Me gustó la idea simple y bella de las mujeres que emiten música, pero también me pareció un contrasentido que la búsqueda sea el silencio: cuando uno escucha lo que quiere escuchar dice “es música para mis oídos”.

Es interesante como lo decís. Hablando hipotéticamente, debe ser muy difícil estar expuesto y contando tus secretos todo el tiempo al punto de que no exista la intimidad.

Por otro lado, en Buenos Aires, cuando presentamos el libro aparecía esto de que uno, en realidad, se sonroja o se ríe y demuestra lo que le pasa. Hay otros signos involuntarios. Pero no se me ocurre nada más transparente que la música con letra. Todos estamos expuestos aunque no sabemos hasta dónde.

Y, últimamente, las redes nos llevaron a una alta exposición, pero una exposición mentirosa. Cuántas veces nos dicen ‘te veo bárbara, estuve mirando tu Facebook’. Pero eso no es el reflejo de lo que me pasa día a día, no cuento todo. Entonces me parece que hay una oposición muy grande entre el alto nivel de exposición  y el tipo de exposición. En este caso pasan las dos cosas, tanto Kumiku como su hija Renata tienen esa exposición ‘transparente’. No poder elegir qué contar debe ser complicado.

Foto: Alejandro Meter

Foto: Alejandro Meter

Mientras corren los contados minutos que tenemos al son de los martillazos y el viento marplatense agita los pobres árboles en la vereda de enfrente, con esta autora hablamos de las ideas que le dispararon la historia de Fade Out, de su ‘doble vida’ entre la soledad de la escritura y lo social de su actividad como cantante, así como sus costumbres a la hora de sentarse a crear una obra literaria:

Con el paso del tiempo me pasa que si el libro que acabo de escribir no lo puedo ver como una película – las escenas, las secuencias y demás-, lo vuelvo a trabajar. Y es determinante en mi manera de escribir. Lo mismo cuando leo en voz alta y siento que no funciona musicalmente…

Es que si no funciona musicalmente no hay literatura.

Eso pensamos vos y yo: el tema del ritmo, el tempo, la cadencia. A veces eso no es importante para algunos autores y sí lo es la trama. Para mí la trama, en mi escritura, no es lo más importante. Los personajes, la musicalidad, la atmósfera, los climas… todo eso me parece más importante.

Si en un standard de jazz se puede narrar, en tres minutos, una historia que te rompe el corazón… algo de esa fórmula tiene que haber.

Por otro lado, creo que hay mucho cuerpo en esta novela y que se puede trazar una línea en la experiencia de la literatura erótica que trabajaste y que llega hasta Fade Out. ¿Es así?

Me parece que, como una de las premisas está la búsqueda del silencio por un lado, del amor, del encuentro, del ser correspondido por el otro, bueno, en el amor el cuerpo siempre está puesto y no solo desde el lugar sexual.

Acá lo trabajo y traté de hacerlo desde el lugar menos pornográfico posible, no porque sea un inconveniente para mí, sino porque no era lo que estaba buscando.

Vibrar en la misma nota, el concepto de armonía, de simpatía, está puesto un poco al servicio, entre comillas, del amor. Es una historia de amor… de diferentes amores.

Y hay mucha información, te tomás muchas molestias con las  y los lectores…

Para esta novela estudié música, matemática… Fui a Ciudad Universitaria y fui de oyente a materias de último año. Quería empezar a entender cómo piensan los matemáticos, cómo era la notación matemática.

Y, por otra parte, en mi zona de confort musical, revisé un poco la música por los años que corre la novela e investigué sobre música en general, sobre todo el concepto de dúos y duetos, y armonía. Yo canto con otra cantante de jazz, Guadalupe Raventos y ella armoniza muy bien. Así que, además, lo experimenté en carne propia.

Mientras pienso que el tiempo que tenemos destinado a esta charla se acaba -y todavía quedan muchos temas por abordar- Goransky me explica que para escribir este libro se planteó como gran desafío la intención de “atomizar, escribir de un modo u otro que te pida una relectura” y detalla que buscó que la narración contuviera diferentes disparadores, planes de abordaje, posibilidades diversas: “quería que fuera un texto que se expanda. No sé si lo logré. Eso lo dirán los lectores”.

Te quedás con las ganas de volver al libro con youtube a mano, para indagar en la playlist.

Eso por un lado, porque los temas que seleccioné construyen atmósferas. Pero además hay una cosa con las matemáticas, la teoría musical y la teoría del silencio aplicada… puede haber otros universos que cruzan a los personajes. Lo cierto es que es un libro sobre mujeres. Los hombres tendrán que ser contados en otro volumen.

Entonces, ¿va a haber Fade In?

Puede ser o puede no ser… todavía no lo sé.

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