Una Corte de rosas y espinas es buen libro con un muy mal nombre. Lo encontré de casualidad en una librería a donde había ido a cambiar la orden de compra que mi tío me había regalado para Navidad.

En realidad, yo buscaba la continuación de una saga que estaba leyendo en ese momento y como no la tenían, empecé a rebuscar entre los libros, un tanto decepcionada. Reconozco que lo primero que me llamó la atención no fue ni el título ni el tema, sino los colores de la contratapa. Luego leí “quitó una vida, ahora tiene que pagar con su propio corazón” y me decidí: le perdonaría a la escritora, Sarah Maas, la tan desafortunada elección del título y lo compraría

No tardé en darme cuenta que había sido la elección correcta: si me gusta un libro, lo termino en poco tiempo; si no me gusta, tardo una eternidad. Las 453 páginas de “Una corte..” me llevaron solo un día y la noche siguiente y lo hubiese acabado antes si hubiera tenido mas tiempo libre.

Al igual que La Bella y la Bestia, cuento en el que está basado (según leí, eso se llama “retelling”), “Una corte…” es un libro que habla, principalmente, de los prejuicios y de cómo el amor puede hacernos cambiar la visión negativa que tenemos de otra persona por considerarla diferente o directamente fea.

Es lo que le pasa a Feyra, la protagonista, una joven cazadora de diecinueve años que mata a un lobo en el bosque, hecho por el cual se le exige una “retribución”. Es entonces trasladada a una tierra mágica y engañosa que sólo conoce a través de leyendas. Allí descubre que su captor no es un animal sino Tamlin, una divinidad inmortal y letal que alguna vez reinó en su mundo.

Mientras Feyre vive en su castillo, lo que siente por Tamlin muta de una hostilidad helada a una pasión ardiente y feroz, a pesar de todas las mentiras y advertencias a las que queda expuesta en ese mundo fantástico, bello y peligroso. No obstante, una vil sombra ancestral sobre la tierra de las hadas crece día a día, y Feyre debe encontrar la forma de detenerla… o condenar a Tamlin -y a su mundo- para siempre.

Todos los personajes son muy queribles; Feyra, por su fuerza y testarudez, Tamlin, por su ternura y caballerosidad, y Lucian, por su amistad inquebrantable, por sus arrebatos, su lealtad.

Tengo entendido que es una saga y aunque como libro autónomo también es muy interesante, espero los siguientes con ansiedad. Amé el primero y confío en que amaré los restantes… por más que lleven títulos malos.

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