Los mismos adjetivos que utiliza para definir a Justo José de Urquiza los utilizará luego para definir a la historia de nuestro país y podrían aplicarse, incluso, a ella misma: intensidad, pasión, desmesura. Así es Florencia Canale, la escritora que reconoce enamorarse de cada uno de sus personajes, y así se nota en sus libros.

“Es que nuestra historia es fascinante porque está atravesada por la pasión” define en diálogo con Revista Leemos mientras se toma un café en el aeropuerto de Buenos Aires, a la espera del vuelo que la traerá a Mar del Plata para presentar en el marco del ciclo “Verano Planeta 2019 en el MAR” su último libro, Salvaje (Editorial Planeta), en el que narra la historia privada del primer presidente constitucional de la Argentina: Justo José de Urquiza.

La propia historia de cómo llegó a escribir sobre el entrerriano habla sobre esa relación casi carnal que la escritora establece con sus personajes.

-Vos venías de haber escrito una trilogía sobre Juan Manuel de Rosas. ¿Cómo fue continuar con la historia Urquiza, que prácticamente era su antagonista en la vida real?

-La verdad es que yo empecé investigando a Urquiza con cierta desconfianza, mirándolo de reojo y con muchísima prevención –reconoce-. Al fin y al cabo, como vos decís, era el hombre que había derrocado a Rosas. Pero a medida que lo fui investigando fui descubriendo a un hombre realmente impresionante. Un adelantado a su época. Me terminé enamorando, caí en sus redes, como tantas otras mujeres.

-¿Qué fue lo que te conquistó?– le pregunto.

-Era un hombre desmesurado, un voraz, casi como un coleccionista de poder, de territorio, de dinero, de negocios y de mujeres.

-De hecho su relación con las mujeres es bastante compleja. Vista desde hoy podría parecer algo abusiva, pero en tu libro vos no lo reflejás así. ¿Es algo que te planteaste mientras escribías?

– Creo que tenemos que poner las cosas en contexto. Seguramente, con la mirada del siglo XXI, podría decirse que fue un abusador y un acosador, como tantos de los señores de esa época. Pero la verdad es que viéndolo en contexto, no lo fue. Era un hombre con mucho, mucho amor para dar (risas), un desmedido, un intenso.  Y en gran parte por eso las mujeres caían rendidas a sus pies. Hay que tener en cuenta que en esa época había otra concepción del  modo de vincularse. No nos olvidemos que el amor es una construcción moderna.

-Tampoco sus mujeres parecían pretender otra cosa de él…

Justo José de Urquiza y sus mujeres protagonizan el el último libro de Canale.

-No, y eso que fueron tantas que ya he perdido la cuenta. Pero insisto en que es algo que no solo se daba sólo con él. En esa época, en determinadas clases sociales, los matrimonios eran contratos comerciales, los padres elegían al hombre que creían pertinente para sus hijas y, si había suerte, tal vez terminaban queriéndose. Los casos en que las  hijas se oponían a esa decisión se pueden contar con una mano, entre ellos Mariquita Sánchez de Thompson, que cuando le eligieron el candidato dijo que de ninguna manera se iba a casar con esa persona. Era una feminista antes de tiempo.

-Volviendo a Urquiza, también fue diferente su manera de relacionarse con los hijos.

– Claro, a diferencia de muchos hombres de la época que tenían muchos hijos tirados por ahí, él se hizo cargo. De hecho antes de casarse propició que se sancionara una ley que le permitiera dar el apellido a esos hijos que quedarían por fuera de su matrimonio. Èl previene, cuida, protege a esos hijos, pensando –entre otras cosas- en la hora del reparto de la herencia, porque no nos olvidemos que la de él era una de las fortunas más importantes del país. En eso es anticipado, un moderno, más si tenemos en cuenta que aún hoy hay algunos hombres que no dan el apellido a sus hijos.

-También políticamente era un innovador…

-Totalmente. Quizás me estoy excediendo un poco en mis conclusiones, pero me animo a decir que fue el primer gran estadista de nuestro país. Rosas fue el hombre que logró calmar la violencia que en ese momento arrasaba el territorio pero fue Urquiza quien tuvo realmente la noción, o la visión, de que esto podía ser un país y que había que ir por donde había que ir.

-Bueno, hasta ahora has escrito sobre personajes masculinos, ¿llegó la hora de las mujeres?

-Si, mi próximo libro va a estar protagonizado por una mujer que me está volviendo loca. Es un personaje que a mí me apareció un poco de manera lateral cuando estaba escribiendo la segunda parte de la trilogía de Rosas. En un momento surgió su nombre durante una conversación con Felipe Pigna y fue él el quién me dijo ‘este personaje es para vos’. Prácticamente me lo regaló (vuelve a reirse). Yo salí de ahí desesperada, me reuní con la gente de la editorial y decidimos que ese iba a ser el próximo libro, después de Urquiza.

-¿También te enamoraste?

-Totalmente. Estoy enloquecida. Era la amante de un hombre muy poderoso de la época pero ella misma era una mujer diferente. Una rara, una insolente, una atrevida, una mujer realmente destacada.. Igual te tengo que aclarar que no es la única. Mientras escribo me aparecen otras mujeres importantes, mujeres de…, hijas de…, amantes de… Me vuelvo loca por todo lo que uno no sabe, lo que desconoce. Nuestra historia es fascinante porque es como el propio Urquiza, estamos constituidos por mucha pasión.

-¿Como vos?

-(Risas) Si, es verdad. Yo también soy una apasionada.

Quienes deseen escuchar a esta mujer enamorada de enamorarse (de sus personajes) podrán hacerlo hoy a las 20 en el Museo MAR, durante la entrevista pública que le realizará el periodista Martín Kobse. Cabe consignar que la actividad es libre y gratuita, hasta agotar la capacidad del salón.

@limayameztoy

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