Todo comenzó con la rutina de los cuentos que Sonia Santoro le inventaba cada noche a su hijo Ulises antes de dormir. Esas historias, repetidas, reinventadas y analizadas hasta el infinito gracias a la clásica insistencia infantil, sirvieron de base para la escritura de “Penélope recorre el mundo”,  novela ganadora de un concurso literario en México que ahora espera ser publicada en Argentina.

Mientras se preospara para presentar su libro en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de México DF, Santoro –escritora, periodista y especialista en temas de género- habló con Revista Leemos sobre su incursión en la literatura infantil, el abordaje del tema de la muerte en historias para chicos y chicas y el personaje femenino de su libro, una fiel representante del género femenino en una época “donde las mujeres ya no estemos en el lugar de esperar a los hombres” como lo hacía la recordada Penélope de Serrat.

-Escribiste tu primera novela infantil, “Penélope recorre el mundo”, y ganaste un premio en México. ¿Cómo se dio esa experiencia?- la consultó Revista Leemos.

– Mandé la novela a un concurso porque batallar con las editoriales suele ser agotador –respondió Santoro desde CABA, donde reside-. Ya venía de una mala experiencia con un libro de cuentos para adultos. Así que decidí mandarla a un concurso y salió finalista. Fue una experiencia muy linda, como siempre que se reconoce tu trabajo. El próximo paso es presentarla en noviembre en la Feria del Libro Infantil y Juvenil que se hará en el DF. ¡Estoy muy contenta!

-En “Penélope recorre el mundo” abordás un tema difícil en la literatura infantil, como es la muerte de la madre. ¿Qué te llevó a elegirlo como eje de tu primera novela?

– Es un tema fuerte, pero en realidad no lo pensé como eje de la novela, más bien es la excusa que lleva a Penélope, la protagonista, a viajar. Ella está muy mal por esa muerte y busca respuestas que no encuentra en su vida cotidiana; las hallará por las noches, en los sueños, en los que recorrerá el mundo, tal como hizo el mítico Ulises en La Odisea. Así y todo, es un tema que no se puede tratar a la ligera. Tiene un lugar importante en el libro y un abordaje que puede ser tranquilizador para quienes vivan o hayan pasado por una situación similar.

-Penélope logra crecer y de alguna manera reconciliarse con su historia gracias a una serie de aventuras que pueden compararse con La Odisea. ¿Creés que la imaginación juega en los niños y niñas de hoy el mismo papel que jugó en nuestras infancias?

– Habría que definir “nuestras infancias”, creo que no todos vivimos la misma infancia, pero estoy segura de que la imaginación es tan importante hoy como antes, y no solo para los niños y niñas sino también para las personas adultas.  Este libro no hubiera sido posible sin la presencia en mi vida de Ulises, mi hijo menor (tengo dos varones). Él llena mi vida de ideas, dudas, comentarios, experiencias infantiles maravillosas donde la imaginación está presente. Solo hay que saber escuchar.

-¿Qué recepción tuviste de tus lectores y lectoras, tanto niñas y niños o personas adultas?

– El haber resultado una ‌novela ganadora de un concurso y que la Editorial Edebe haya decidido que formara parte de su plan lector para las escuelas, es una respuesta positiva.

Acá tuve buena recepción de mis seguidoras, que me conocen del movimiento feminista, por otros libros o por mis publicaciones como periodista. Lo quieren comprar, aunque todavía no se consigue en Buenos Aires. El título del libro es muy convocante para quienes sueñan con un mundo donde las mujeres ya no estemos en el lugar de esperar a los hombres, como lo hacía Penélope. Y este libro, aunque no pretende bajar línea al respecto, pone a una nena a vivir aventuras y a construir su propia historia. Creo que es muy estimulante.

-¿Cómo marchan las conversaciones -que sé que estás llevando adelante- para publicar el libro en Argentina?

 -Llevé la propuesta del libro a Editorial Edebé y en breve tendré una respuesta. Espero que sea positiva. Si no, habrá que seguir buscando.

-Y ya que te estás sumergiendo en ese mundo, ¿cómo ves la literatura infantil y juvenil en el país? 

-Es un mundo que recién estoy conociendo. Creo que hay mucha producción y muy buena. También veo nuevos formatos donde las imágenes tienen un papel más importante. Y creo todo ese desarrollo responde a que a pesar de todo lo que se dice, los chicos, las chicas, los y las jóvenes, leen.

-Además de escritora -tanto para niños como adultos- sos comunicadora y mlitante de la comunicación con perspectiva de género. ¿Tenés en cuenta esa militancia a la hora de escribir? ¿Qué rol creés que juega la literatura en la lucha contra los sexismos en el lenguaje -y la vida en general-?

-Como decía antes, yo no busqué hacer un libro para enseñar nada. Me interesó contar una historia, que comenzó una noche cuando le inventaba cuentos para dormir a mi hijo Ulises. Como a él le costaba mucho levantarse temprano, inventé una historia en torno a eso y luego decidí escribirla. Finalmente quedó poco de esa idea original, pero ese fue el germen. 

Al mismo tiempo, escribo desde quien soy, entonces algo de mi mirada se cuela en lo que decido contar. Pero no me interesa personalmente escribir un libro que baje línea. Creo que las historias bien contadas y con sensibilidad pueden llegar mucho más y mejor.

 

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