“¿Como no te diste cuenta de nada?” es una de las primeras cosas que le preguntan a Sofía, la protagonista de la novela Las formas del derrumbe, de Laura Cukierman que publica el sello Fondo de Cultura Económica como parte de su colección Tierra firme. Es que Sofía es la madre de un chico de 17 años acusado de liderar una banda de ladrones que robaba casas de vecinos y amigos, la banda de los “chicos bien”.
A partir de esa pregunta -que en realidad esconde un reclamo y una acusación-, la autora desenrolla un ovillo que pone a su personaje a rebotar entre la culpa, la contradicción, la sorpresa y una maraña de situaciones y sensaciones con las que se encuentra por primera vez, y que hacen tambalear todos sus conceptos sobre la familia y, en especial, la maternidad.
Esta novela lleva a las y los lectores a través de las 24 horas posteriores al llamado telefónico en el que Sofía se entera que su hijo está detenido y se acerca con su esposo a la comisaría de su jurisdicción, donde tienen que ir para declarar, cumplir su “rol de madre” y conocer la situación procesal de Federico, un adolescente que, a espaldas de sus padres, supo granjearse una carrera delictiva al parecer bastante exitosa hasta el momento se su detención.
Cukierman sostiene el pulso de la trama y logra hacer oscilar la lectura entre la expectativa y la fatalidad, yendo adelante y atrás en la historia, anticipando consecuencias que la novedad tendrá sobre la vida de Sofía, su forma de considerar los vínculos y afrontar el día a día, y la lleva a desmenuzar también la difícil relación con su propia madre, la naturaleza laberíntica de la casa en la que creció y la mujer que la crió.
La constante sensación de extrañeza que atraviesa la historia es la base para atmósferas y emociones que van desde la incredulidad que le genera la nueva información sobre su propio hijo, hasta la ajenidad propia del escenario (“es imposible saber qué hora es en este lugar“) y el rechazo a las reacciones de las personas que la rodean: su esposo, su madre, los amigos/víctimas, entre otros.
La forma del derrumbe es la primera novela de Laura Cukierman, periodista, editora y autora además del libro de cuentos Las chicas malas no transpiran, y es también una invitación a habitar la incomodidad y poner el foco en el cuestionamiento de algunos mandatos sociales en poco menos de 120 páginas.





