Amantes de Buenos Aires es la nueva novela histórica del escritor portugués Alberto S. Santos que llega a la Argentina de la mano de la editorial El Ateneo. Una historia que reúne 4 generaciones de mujeres de una misma familia que tienen su origen en el romance surgido entre Elisa y Marcela, dos maestras que en 1901 rompieron los cánones de la época y huyeron de Galicia para vivir libremente su amor.

En esta entrevista, el autor cuenta cómo fue construyendo esa gran trama generacional basada en hechos reales que tendrá su presentación en vivo el próximo :

-¿Cómo llegaste a conocer la historia y los personajes reales de esta novela, a Elisa y Marcela? ¿Por qué sentiste la necesidad de escribir sobre ellas?

-Un escritor siempre tiene su antena conectada al mundo de las historias. Por eso, como todas las ideas de mis libros, ésta también nació por casualidad. En una agradable charla con un amigo, él me contó el fascinante descubrimiento de un hecho que había conmovido a la ciudad de Oporto, entre 1901 y 1902. Dos maestras, que huían de Galicia y que eran buscadas por toda España, fueron descubiertas por la policía en Oporto, donde llevaban una vida bien integradas con las élites de la ciudad. Engañando a un sacerdote, se habían casado en la iglesia de San Jorge de La Coruña, y una de ellas estaba embarazada. La hija iba a nacer, en Oporto, 9 meses después de la boda. Tras ser detenidas, fueron inicialmente sometidas a diversas persecuciones y procesos judiciales dignos de una película. La ciudad acababa de salir de un problema sanitario debido a un brote epidémico de peste bubónica, y este hecho rompió con la vida cotidiana de la tranquila población. Al final, las tres huyeron a Buenos Aires.

Portada del libro, publicado por El Ateneo.

Cuanto más investigaba sobre Elisa y Marcela, más sentía que me enfrentaba a un romance con todos los ingredientes de una gran y trágica historia. Como los de Romeo y Julieta. Pero sobre todo, sentí que ellas mismas me estaban pidiendo que le diera a conocer al mundo los impensables y turbulentos acontecimientos por los que atravesaron, en busca de su redención. Realmente creo que fueron ellas quienes dictaron el texto de la historia a mi subconsciente.

-El vínculo entre una abuela y su nieta, y el amor por los libros que las atraviesa, es el hilo que sirve sumergirnos a un relato inolvidable, ¿Por qué pensaste en ese salto generacional para anclar tu novela?

-Desde el momento en que descubrí la historia, pasé mucho tiempo buscando a su narrador perfecto. Un día, me desperté con el narrador a mi lado. Tuvimos una buena conversación y me convenció de que era la voz perfecta para contar la historia. Un narrador omnisciente que contaría el arco de unos cien años entre esos eventos y el presente. ¿Y por qué? Por algo tan simple como maravilloso para quienes quieren contar una historia como esta, mezclando ficción con hechos reales.

Ellas dejaron una hija en Buenos Aires. Entonmces yo imaginé que la hija tenía descendencia y que, aún hoy, vivía una de sus descendientes en esa ciudad sin conocer su real historial familiar. Pero a ella le importaba conocer la verdad, rescatar la memoria y el honor de esas mujeres de la familia para cerrar el arco de su redención. Sobre todo, hoy en día, cuando el tema de las relaciones entre personas del mismo género y el reconocimiento de otros géneros que no se pueden reducir a la dicotomía hombre / mujer, están a la orden del día.

Así, este narrador invisible me explicó que solo contando la historia en una perspectiva transgeneracional ella tenía sentido. Ese momento fue mi primera epifanía para poder escribir “Amantes de Buenos Aires”.

-Tu novela comienza con una mujer (Raquel) – en el presente – que recuerda a su abuela Cleide ya fallecida, para luego hilvanar con otros relatos de mujeres de su ascendencia, que buscaron torcer el destino que la sociedad tenía para ellas. Sin saberlo, hay un pasado familiar que está a punto de atravesar el presente de Raquel sin que ella lo sepa. ¿Crees realmente que hay historias familiares que están destinadas a repetirse hasta que salen a la luz? (Lo que en psicología se llama Constelaciones familiares)

-De hecho, sí creo que hay lealtades familiares que se repiten, siguiendo patrones que habitan en la herencia genética o psicológica de varias generaciones, o bien por convivir con familiares, desde la niñez. Estos patrones, que impiden el libre fluir de la vida, solo pueden romperse y cambiarse a través del conocimiento y la conciencia de quienes los viven, de salir a la luz, como dices.

Este libro, como ves, tiene como trasfondo una especie de constelación familiar, en la que los personajes necesitaban conocer su pasado generacional, para redimirse a sí mismos y a sus antepasados.

-¿Cómo fue la escritura en doble registro de tiempo (pasado y presente)? ¿Se escribió de manera paralela o primero una parte y luego la otra para, después, hacer un proceso de montaje narrativo?

-Desde que elegí al narrador, comencé a escribir dos líneas narrativas simultáneamente: la de 1901/1902 y la de 2009. Al mismo tiempo, porque sabía que Cleide – la hija de Marcela que creció en Buenos Aires y dejó a sus descendientes allí – sería el personaje matriz de la historia. Alrededor de ella el mundo narrativo gravitaría y cobraría sentido. Investigaba los hechos y un entorno creíble que ella pudo haber vivido. Así que dejé esa parte para el final. Fue maravilloso cuando logré encajar, a la perfección, su historia entrelazada con la de su madre y su nieta. Fue el momento más conmovedor de la escritura. Porque el mundo narrativo me pareció totalmente coherente y con sentido. Realmente creo que fue también Cleide quien me dictó su historia.

¿Cómo fue el trabajo de investigación para esta novela que atraviesa más de un siglo?

-Esto es tan difícil como hermoso cuando se escribe una historia como esta. En cada novela que escribo, nace dentro de mí un mundo completamente nuevo. Por eso me encanta escribir sobre temas, lugares y tiempos de los que sé poco o nada, como en este caso. Visité los lugares (a Buenos Aires la había visitado hace unos años), las bibliotecas de Oporto y los periódicos de la época, compré libros por muchos lados para conocer los temas allí tratados, recorrí las calles antiguas de las ciudades de Oporto y La Coruña, visité las iglesias y casas donde ellas pasaron o vivieron, y fui a Dumbría (Galicia) para hablar con la gente y respirar el ambiente donde mis protagonistas ejercían la docencia.

Fue un extraordinario viaje de descubrimiento interior y exterior, hasta que todas las piezas encajaron.

-¿Qué fue lo que más te gustó investigar y descubrir de la historia original?

-La historia tiene muchos matices que la hacen excepcional. Hubo dos cosas que me sorprendieron y conmovieron. La primera fue el coraje y la audacia de dos mujeres que, en su conservadora Galicia, decidieron romper las normas y cánones de su tiempo, y lucharon contra la opinión pública, los tribunales, la Iglesia, los periódicos, el Estado español, los vecinos, la familia. El mundo entero, ¡contra ellas! Lo más fácil sería haberse rendido durante el transcurso de cualquiera de sus etapas espinosas. ¡Pero nunca lo hicieron! En segundo lugar, porque, curiosamente, llegaron a encontrar este apoyo entre las élites y la gente sencilla de Oporto. Pero sobre todo, en las mujeres del Norte de Portugal, que se compadecieron de ellas y, como otras amigas, dispusieron los medios económicos y las influencias adecuadas para protegerlas de la prisión. Me impresionó este movimiento solidario en 1901.

-La historia de amor que mueve la novela plantea una mirada romántica sumamente moderna, desde un lugar de plena libertad del deseo de las personas de amarse sin importar los mandatos hetero-normativos/culturales establecidos. ¿Crees que el género de novela histórica /romántica tiene una deuda con eso? 

-Quizás. Conozco pocas novelas históricas y / o románticas que aborden el amor entre seres humanos fuera de los estándares culturales, legales y religiosos que prevalecieron en el pasado. Las relaciones entre personas del mismo sexo no despertaron escritores, ni lectores, ni editores, no lo sé. Lo que sí sé es que una hermosa historia de amor puede suceder en cualquier tiempo histórico, en cualquier lugar y entre seres humanos, independientemente de su género, condición social o raza. Nunca me había cuestionado, pero quizás tengas razón: creo que la literatura tiene una deuda con eso. La historia de amor de Elisa y Marcela es tan intensa y dramática como la de Romeo y Julieta.

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