Las estaciones del año siempre juegan un rol fundamental en las tramas de las novelas, pero el verano tiene una particularidad que lo distingue: persiste en la memoria como un escenario en sí mismo y su presencia en el ánimo y las acciones de los personajes es constante e ineludible.

Con esa idea como guía, con Libros de la Arena seleccionamos tres de esas novelas que nos hacen sentir el calor abrasador, que parecen estar contenidas en un límite claro de tiempo pero que a la vez sus efectos se proyectan indefinidamente en la historia de cada uno de los protagonistas.

Vertiginosos, emotivos o evocativos, así se presentan estos tres veranos en la literatura (y viene con yapa, al final).

La Feliz, aquel verano del 88, de Camilo Sánchez (Editorial Edhasa)

Este libro ya tiene algunos años de publicado pero sus repercusiones y vigencia no dejan de sorprender. El autor, Camilo Sánchez, es un escritor y periodista marplatense que desde muy joven se radicó en Buenos Aires, pero que al poco tiempo le tocó estar una temporada como corresponsal en la ciudad balnearia. Y no fue cualquier temporada: fue en el verano del 88. A raíz de sus recuerdos, pero parado desde la ficción, el autor de La Feliz vuelve sobre dos hitos que ocurrieron ese año y que marcaron el fin de una época en la Argentina.

El Campeón es el más exitoso boxeador argentino de todos los tiempos. Ese verano asesinó a su mujer. A las pocas semanas, El Claun, el gran cómico nacional, en un acto inexplicable, cayó del balcón de un piso once y murió frente al mar. Entre ellos, El Langa, un actor menor, queda ligado por la entrañable amistad de la noche y la sospechosa cercanía con ambos hechos.

Como se desprende de las respuestas del propio autor en una entrevista con Revista Leemos, en esta novela Sánchez hace destellar su oficio de narrador, fijando aquel verano que ya estaba marcado a fuego en la historia, a partir de esta novela queda también anclado en la literatura.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac (Editorial Impedimenta)

Para el protagonista de esta novela, el artista plástico Aleksy, el último verano que pasó con su madre fue un antes y un después en su vida. Muchos años después de aquél final de la adolescencia su psiquiatra le recomienda revivir esa época como posible remedio al bloqueo artístico que está sufriendo.

Al navegar en su memoria, el hombre vuelve a verse sacudido por las emociones que lo acecharon cuando llegaron a aquel pueblito de la costa francesa: el rencor, la tristeza, la rabia. La desaparición de su hermana y el rechazo de su madre cobran una nueva dimensión en la que se dirime cómo puede él enfrentarse a la enfermedad que lo consume.

Acá el verano es un espacio de tiempo, es un momento de ocio pero también es reconciliación para una madre y su hijo que por fin logran bajar las armas.

Arrecife, de Juan Villoro (Anagrama)

El escritor mexicano Juan Villoro densifica al propio paraíso con incontables niveles en esta novela ambientada en un resort caribeño. Los huéspedes de La Pirámide llegan para vivir experiencias extremas, probarse a sí mismos, someterse a peligros controlados. Pero una muerte cambia el ritmo de las cosas.

Tony es quien cuenta la historia desde que su amigo y ex compañero de banda de rock lo contrata para trabajar en su resort, un lugar que antes fuera sede del ocio, la comodidad y el descanso, y empieza a ser colonizado por las mafias del narcotráfico, las sospechas y las miradas inquisitivas.

En esta novela, donde la cotidianidad del verano también está marcada por las excursiones y los excursionistas, Villoro desenvuelve personajes complejos y profundos en una atmósfera que parece extrañamente detenida como las olas al llegar al arrecife de coral.

De yapa: Dudoso Noriega, de Juan Sasturain (Editorial Sudamericana)

Es una novela muy conocida, pero no podía faltar en esta selección de veranos inolvidables de la literatura. Toda la vida estival, la idiosincrasia playera, las costumbres y el expertise de un guardavidas de ley están puestas en las numerosas páginas que conforman esta obra única de Sasturain.

Salvador “Dudoso” Noriega es un referente de los bañeros, un estudioso del mar, un observador respetuoso. A su desaparición en el verano del 73, le sigue la falta de respuestas por parte de las autoridades para dar con su paradero. Eso provoca que algún tiempo después su hermano contrate al legendario detective privado Echenique para que investigue qué pasó con el Dudoso.

Una infinidad de inolvidables personajes, la mayoría propios de la vida costera, pasean por estas páginas ineludibles si se habla de verano y de literatura.

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