En diciembre de 2022 decidimos dejar de actualizar Revista Leemos. Concluimos que era un ciclo agotado, que habíamos logrado los objetivos iniciales y que la permanencia indefinida no significaba para nosotras un fin en sí mismo. Sabíamos ya en ese momento que el espacio que habíamos contribuido a construir y del que formábamos parte, el sitio web y la comunidad a la que le hablaba, era de verdad interesante, pero también estaba un poco agotado nuestro deseo de seguir escribiendo bajo ciertas lógicas y ritmos que se habían ido imponiendo con la práctica constante y la rutina de leer, comentar, recomendar, difundir, y toda la rueda en marcha.
No había sido sencillo tomar la decisión. Durante todo ese año habíamos ido incorporando cambios, reduciendo las secciones, modificando los plazos de actualización y otras decisiones editoriales que intentamos como formas de reavivar ese ímpetu que nos había durado 7 años. Y así, dejamos de incorporar material a nuestra revista online. Después, a principios de 2025, hicimos una temporada de un podcast sobre género policial que se llama Lengua Suelta y está en Spotify. Un par de meses de acción y silencio, de nuevo. Hasta este 2026 que nos pusimos a trabajar para volver a tener en línea el portal.
¿Por qué? Por qué volver y por qué ahora. Podríamos no molestarnos en responder a esta pregunta y simplemente retomar el trabajo sin darle tanta vuelta al asunto. Pero esto no es una explicación, ni un pedido de disculpa por el abandono, o por la demora, o lo que sea. Esto es una declaración (y actualización) de principios.
En el primer capítulo del podcast que comentaba antes charlamos un poco sobre esta insistencia nuestra de volver a los libros, tanto como lectoras y como en el rol de comunicadoras. De hecho, dijimos algo como “el mundo se derrumba y nosotras hablamos de libros”. Y la conclusión que sacamos de esa conversación es que el mundo siempre se está derrumbando. A veces de una forma que parece más lenta y otras más vertiginosa, pero hace décadas que vivimos con esa visión periférica activada, la angustia alerta, dice alguna rama de la psicología, porque el peligro acecha. Más en Argentina.
En esos casos, la lectura recobra para nosotras la fuerza del refugio ante tanta incertidumbre: frente a la amenaza constante de que todo va a ir mal, en el libro hay un final, se llega a algo, algo pasa y algo cambia, algo se mueve, y se nos mueve. Es una seguridad que el mundo hoy no nos puede ofrecer.
Por otro lado, pero íntimamente conectado, la omnipresencia de las redes sociales. Ese scroll infinito y casi obligatorio de lo cortito, lo efímero y lo inmediato entrando en nuestras vidas, nuestros hogares y nuestras cabezas, sin límites, en una exposición constante a propaganda de ideas, de prácticas, de personas (basta del despolitizado “contenido”, por favor) que va de lo nimio a lo trascendental sin ninguna solución de continuidad. Es, por lo menos, enloquecedor, y el resultado más directo -que ya estamos empezamos a ver- es el embrutecimiento generalizado, la apatía y una sensación de anomia totalizadora.
Contra ese cortito, queremos volver a pensar largo. Con atención a los detalles, con aire para el desarrollo de los argumentos, con foco en las ideas que requieren un tiempo y un espacio para que crezcan, se potencien, se afiancen o se descarten, pero habiendo pasado por el tamiz del razonamiento, el chequeo, el debate respetuoso, la pluralidad de abordajes.
Sabemos que hay muchos espacios en los que esto todavía sucede, no venimos para salvar nada, pero queremos ser parte de este intento de desacelerar el avance del empobrecimiento del lenguaje, de los discursos que circulan en la arena pública y construyen sentidos, de las ideologías, incluso, que cada vez recurren más a eslóganes, insultos y falsedades para construir sus hegemonías, en detrimento del diálogo, el debate y la construcción de consensos que se requiere para una democracia. Y en eso, creemos, sabemos, el libro como dispositivo y la lectura como práctica y experiencia vital tienen un rol fundamental.
Hoy queremos volver a aportar en la difusión de todo eso que significa el libro y, en especial, la reflexividad que propicia la lectura. Por eso andamos de nuevo por estos caminos virtuales. Si llegaste hasta acá, quiere decir que estás más o menos en la misma sintonía o que, por lo menos, te da curiosidad conocer nuestros motivos para volver. Y es eso, en resumen: la urgencia de pensar.
Te damos la bienvenida, de nuevo.




