Tengo la idea de que no hay marplatense que no conozca a un escritor o escritora en esta ciudad. No hablo de consagrados o, al menos, publicados. Me refiero a personas que escriben literatura con o sin pretensión de edición, que practican la escritura como expresión artística, de la vida misma. 

Poetas, cuentistas, novelistas, ensayistas, investigadores, no importa cuál sea la variante o el segmento en el que encajen. 

Mi presunción es que, aunque no hay una estadística, si lo hubieran preguntado en el último CENSO, averiguaríamos que Mar del Plata es una de las grandes ciudades de la Argentina con mayor incidencia de escritores por cada mil o cien mil habitantes. 

Entre mis múltiples teorías al respecto, creo que la explicación más razonable podría apoyarse en que se trata de una ciudad con una población adulta mayor muy importante. Hay una idea generalizada de que las personas que viven en otras partes de la provincia sueñan con jubilarse y mudarse cerca de nuestras playas a escribir finalmente ese libro que tanto ansiaron durante su etapa económicamente activa y que la voluntad, las responsabilidades o el tiempo no le permitieron. 

Otra opción que se me ocurre es más bien de tinte geográfico: la proximidad del mar, un horizonte tan concreto como inasible nos vuelve, como sugería Sarmiento con respecto al gaucho y la pampa, reflexivos, artistas, contempladores y narradores de la contradicción entre la infinidad de lo que el ojo ve y la finitud de la existencia.

La prestigiosa y nutrida carrera de Letras en la Universidad pública y las numerosas opciones en torno al periodismo y otras disciplinas afines de las instituciones privadas también deben influir en la formación y proliferación de la práctica de la escritura en las nuevas generaciones que habitan la ciudad.

Seguro habrá más y mejores teorías o suposiciones para explicar la gran diversidad de voces que conviven y se retroalimentan en lo que a la producción literaria marplatense se refiere. Pero basadas en estas posibilidades, es que en la presente edición de Revista Leemos elegimos corrernos de la idea del escritor o escritora solitaria, un raro, una taciturna; una mujer en silencio sentada frente a la computadora, con el monitor como única fuente de luz; un hombre trasnochado mirando la lluvia por la ventana con la mirada perdida, tecleando de vez en cuando ¿Es así como imaginamos el momento de la escritura, a escritores y escritoras en su fase productiva? 

Foto gentileza de @niba.drone

La realidad es que para que eso pase y mientras eso pasa, hay toda una cadena de personas, situaciones, intenciones que se suceden infinitamente y que contribuyen, directa o indirectamente, para que ellos y ellas se sienten a escribir. 

Desde el intercambio con otros/as/es y la experimentación, hasta la difusión del trabajo que realizan y el acompañamiento desde la lectura, son instancias que forman parte de las aguas en las que navega la literatura en nuestra ciudad.

Así, alternativamente aparecen talleres literarios, encuentros de lectura, editoriales, librerías y bibliotecas, generadores de contenidos en redes sociales, medios de comunicación, lugares de presentación y encuentro y grupos de lectores, todos importantes engranajes de un sistema que mantiene al libro vivito y coleando y a sus hacedores ocupados.

Desde Revista Leemos también intentamos apoyar y acompañar a quienes son el punto de partida de ese sistema, y lo hicimos desde nuestra primera aparición en diciembre del año 2015 (Sí, cumplimos siete años en el ruedo).

Muchas veces, cuando nos encontramos en soledad frente al libro sentimos que la autora o el autor nos está hablando personalmente, pero la realidad es que, aunque lleve nombre y apellido, es más un mensaje colectivo que llega a cada uno y cada una de nosotras, escrito a través de un mecanismo en el que casi invariablemente todas esas instancias antes nombradas (y algunas más) participan para poner la rueda en funcionamiento. Una y otra vez.

Y todo eso en una ciudad donde probablemente no existan muchos vecinos que no conozcan al menos a un escritor o escritora. Por eso, en nuestra edición de séptimo aniversario, repasamos algunos de los talleres que se mantienen con gran éxito a lo largo del tiempo y por cuyos encuentros han pasado cientos de autores, EN ESTE ENLACE.

Además, nos sumergimos en la gran tarea de difusión de la producción literaria, tanto de la ciudad como de escritores y escritoras de otras latitudes, que tienen lugar en algunas emisoras marplatenses. en especial con el premiado programa Invasión de Brolis que produce y conduce Federico Bruno. Lo hicimos en la nota titulada Leer y contar: los libros y la radio en Mar del Plata.

También charlamos con dos de los referentes de los principales grupos de lectores de Mar del Plata para conocer las dinámicas de funcionamiento, los intereses y la proyección para el año que viene, EN ESTE ENLACE.

Y como es una rueda que gira y crece todo el tiempo, con el valor de los nuevos aportes, dialogamos además con el más reciente sello editorial fundado en la ciudad, una muestra más de la diversidad y la diversificación del mercado editorial: El GRAN PEZ EDICIONES.

Por último, visitamos la central de operaciones de un espacio que tiene por objeto promover la lectura desde los primeros meses de vida: LECTURITA, que se lee en este enlace.

(Por si no quedó claro, las fotos que acompañan esta nota son del gran Niba | Drone, lo pueden seguir en Instagram en este enlace).

@trianakossmann

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